Llamen a los vecinos

Si se es el número uno, debe ser a la defensiva

El domingo la NFL fue afortunada. El clima, del que tanto se habló, colaboró con una temperatura de 9 grados al inicio del juego. Ayer, las bajas temperaturas y la nieve volvieron al área de Nueva York/Nueva Jersey.

Los que no requirieron de la suerte fueron los halcones marinos. Moldeados a la vieja usanza por su entrenador pete Carroll, que tras breves estancias con jets y patriotas dirigiera la universidad del sur de california conquistando un par de títulos afinando su sistema de juego basado en control de balón, limitar los errores, y a la defensiva, imponerse al rival por la capacidad de sus elementos, fuertes, rápidos y versátiles.

Pero lo anterior no tendría sentido si no se cuenta con las piezas idóneas. Ese es otro mérito de Carroll y del gerente general John Schneider. Se hicieron de Marshawn Lynch, un desecho de Buffalo, seleccionaron en el Draft al quarterback Russell Wilson, al esquinero Richard Sherman, y a los safeties Kam Chancellor y Earl Thomas, y para este año atrajeron a agentes libres como los linieros Michael Bennett y Cliff Avril.

Denver tuvo 2 semanas para prepararse para el Super Bowl, pero fue superado en todas las líneas. Su ataque fue predecible, y aunque Peyton Manning estableció marca de pases completos con 34, no sirvió de nada, como el récord de 606 puntos en campaña regular. Ninguno de los 8 equipos que encabezan la lista de más puntos anotados en un año fue campeón.

De manera que si se es número uno en algo es a la defensiva, como los Halcones Marinos, que rivalizan con Chicago como la mejor en la era de los Super Bowls, con 13 puntos permitidos en promedio en playoffs, y que el domingo robara 4 balones, uno de ellos devuelto para touchdown por conducto de Malcolm Smith, designado el jugador más valioso. Seattle fue conservador a la ofensiva, pero agresivo con Percy Harvin, que solo participó en 33 jugadas en la temporada, pero con piernas frescas, y del que los Broncos tenían poca película para estudiar.

Sin ser espectacular, Wilson fue eficiente, convirtiéndose en el primer pasador que gana el Super Bowl con al menos 200 yardas, el 70 % de pases completos y 2 touchdowns, que no es elegido el más valioso. Y sobre el hombre número 12 de los Halcones Marinos, se volvió a dejar sentir, tanto, que provocó el error de comunicación en la línea que produjo el safety al inicio del partido. 

enrique.burak@milenio.com

Twitter@EnriqueBurak