Llamen a los vecinos

El nuevo escándalo ruso

El alemán Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional, se encuentra ante una encrucijada: excluir a Rusia de participar en Río, con las consecuencias que esto podría acarrear como volver a los tiempos de los boicots de los años 80, retirando de las competencias al antagónico por excelencia, pese a que la era de la guerra fría ha quedado muy atrás, disminuyendo en parte el interés del público por los Juegos, o bien, solapar una de las mayores conspiraciones de doping de la historia, en un plan orquestado desde la cúpula del poder, tal y como ocurrió en Alemania Oriental, que utilizaba al deporte como una maquinaria de propaganda detrás de la cortina de hierro. Sin embargo existe una gran diferencia. El doping sistematizado de los alemanes se conoció en detalle al caer el muro de Berlín, mucho tiempo después que las medallas se habían entregado. La trampa rusa la tenemos aquí, en prácticamente todas las disciplinas.

De acuerdo con el reporte McLaren dado a conocer ayer, desde el 2011 hasta el año anterior se falseó el resultado de 312 exámenes antidoping, aprovechando además las condiciones favorables por ser anfitriones de los Mundiales de Atletismo del 2013, de los Juegos Olímpicos de Invierno del 2014 en Sochi, y los Mundiales de Natación de Kazán del 2015.

En Sochi, los atletas rusos entregaron sus muestras de orina antes del arranque de los Juegos para ser refrigeradas. Tras competir, las nuevas muestras eran cambiadas por las anteriores, e ingresaban al laboratorio en latas de refresco o biberones. No es una casualidad que Rusia terminara en el primer sitio del medallero con 33 preseas en total, 13 de ellas de oro, contrastando con las 15 medallas y solo 3 doradas de 4 años antes en Vancouver.

Tras darse a conocer el reporte McLaren, Bach dijo que se trata de un ataque sin precedentes a la integridad de los deportes y del movimiento olímpico, y que el comité no titubeará en imponer las más fuertes sanciones a los implicados. Pero, ¿qué tanto pesarán Rusia como país y Vladimir Putin que invirtió 51 mil millones de dólares para sacar adelante los Juegos de Sochi? El COI podría delegar a las federaciones deportivas la decisión de la participación o no de los atletas rusos en Río, pero a 17 días de la inauguración, ¿qué tipo de investigación podrían realizar? Por lo pronto en el atletismo ya están vetados. Sea cómo sea, la presidencia de Bach será marcada para bien o para mal por la decisión que tome.  

enrique.burak@milenio.com

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