Llamen a los vecinos

¿Qué dejó la "Pelea del Siglo"?

La llamaron la Pelea del Siglo, y al menos en la promoción, no se estaba mintiendo. Floyd Mayweather Jr. es el mejor boxeador de su generación, y Manny Pacquiao un sólido contendiente. Era mucho mejor que chocaran aunque sea a estas alturas de su carrera, a que nunca lo hubieran hecho.

Tras el combate he escuchado todo tipo de voces, que si fue un fraude, que si robaron al filipino. Desde mi óptica creo que no se defraudó a nadie, quien esperaba una pelea espectacular de parte de Mayweather es alguien que no está familiarizado con su desempeño. Es probablemente el mejor peleador defensivo de la historia, lo que también es un arte, pero sabe contragolpear y conectar a sus rivales. No le ha rehuido a nadie, en su lista de derrotados encontramos además de Pacquiao ahora, a Miguel Cotto, Shane Mosley, Juan Manuel Márquez, Ricky Hatton y Óscar de la Hoya.

Su marca de 48-0 es la segunda mejor para un campeón mundial sin revés, solo detrás del 49-0 de Rocky Marciano.

La pelea que no me desagradó, pudo ser mejor si hubiéramos visto más del filipino. Claramente se mostró que no tenía variantes. Se dio a conocer en la conferencia de prensa posterior, que dos semanas antes del combate sufrió una lesión en el hombro derecho, que perdió varios días de entrenamiento, y que la Comisión Atlética de Nevada, al no cumplir correctamente con el trámite burocrático, le negó el uso de anti inflamatorios. Si estaba mal, no debió haber peleado.

En los primeros episodios Pacquiao se fue al frente, imponiéndose en algunos de ellos, pero en los últimos 7 solo brilló Mayweather.

Y para ello están los números. El estadunidense conectó 148 golpes, mientras que Manny, que tenía a un elevado porcentaje del público en su favor, solo 81. Es la menor cantidad de impactos del filipino en una pelea de 12 asaltos en los últimos 6 años.

En cuanto al porcentaje de golpes conectados, Mayweather estuvo en el 34% por apenas el 19% de su rival.

¿Qué viene más adelante? Del lado de Mayweather, que ha renunciado este lunes a sus títulos, es disfrutar del triunfo y de sus millones, y en septiembre próximo despedirse definitivamente. Dice que ya son demasiados 20 años en el profesionalismo, y que hay que abrirle paso a las nuevas generaciones. Es probable que hoy no sea apetecible una revancha contra Pacquiao, pero con el paso de las semanas, y aunque no se genere tanto dinero, de cualquier forma podría ser un producto atractivo para los promotores. 

 

enrique.burak@milenio.com

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