Llamen a los vecinos

¿Por qué no corrió Seattle?

Pasarán días, semanas y probablemente meses, hasta el inicio de la próxima temporada, y nos seguiremos preguntando, ¿por qué los Halcones Marinos decidieron pasar en lugar de correr desde la yarda uno? La jugada, un “rápido adentro” es enviada con frecuencia, sólo que en la ejecución, el balón va dirigido hacia abajo para limitar las probabilidades de una intercepción, por lo que puede señalarse como co-responsable a Russell Wilson por comprometer el ovoide. Es cuestionable que el designado como receptor haya sido Ricardo Lockette, utilizado principalmente en equipos especiales, en lugar de Doug Baldwin, su mejor elemento por aire, o inclusive el novato Chris Matthews, que no había atrapado un sólo pase durante la campaña regular, pero que con su tamaño se distinguió sobre el perímetro de los Patriotas, sobre todo en el primera mitad. No estoy de acuerdo con la declaración del coordinador ofensivo del equipo, Darrell Bevell, quien dijo que Lockette pudo ir con más fuerza por el ovoide. Después de ver en varias ocasiones la acción, no pudo hacer más, debido a la anticipación y decisión del novato Malcolm Butler, el primer egresado de la Universidad del Oeste de Alabama que conquista un Super Bowl.

¿Por qué no darle el balón a Marshawn Lynch? Un dato interesante es que durante la temporada, en situaciones como ésta, con una yarda para anotar, Seattle “alimentó a la Bestia” 5 veces, y sólo en una llegó a las diagonales. Sin embargo, creo que bajo las circunstancias, que acumulaba más de 100 yardas en el encuentro, que era segunda oportunidad, y que aún le restaba un tiempo fuera a Los Halcones Marinos, era momento para intentarlo con él. Inclusive con Lynch en posición de corredor, y no ubicado como receptor en la jugada determinante, se abría un abanico de posibilidades que fueron desaprovechadas, ya que los Patriotas se habrían enfocado en él, desde una personal directa de Wilson, o que él mismo corriera por los costados tras un engaño con Lynch. En fin, es más fácil ser historiador que profeta. Difícilmente una derrota duele tanto como la del domingo a Seattle, porque no es posible quedarse más cerca de un bicampeonato, a una yarda.

En cuanto a Nueva Inglaterra, es un gran campeón, reconociendo el esfuerzo y paciencia con la que se recuperaron de una desventaja de 10 puntos en la segunda parte, y a las distracciones que provocó el tema de los balones desinflados. 

 

enrique.burak@milenio.com

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