Llamen a los vecinos

Tolerancia cero

A diferencia de un abridor que puede darse el lujo de permitir una carrera aquí y allá, el margen de error para un pitcher cerrador es mínimo. Generalmente ingresa al partido con ventaja de 3 carreras o menos, con la misión de preservar la delantera y terminar el partido, acumulando de paso una cifra estadística, el salvamento.

Es una labor que requiere sangre fría, nervios de acero, intimidación y control en cada lanzamiento, ya que cualquier pifia podría erosionar la superioridad en la pizarra y transformar un probable triunfo en revés.

A pesar de esta responsabilidad, sólo 5 relevistas están en el Salón de la Fama de Cooperstown, y apenas 4 aparecen en la lista de más rescates de todos los tiempos: Dennis Eckersley, Rollie Fingers, el Ganso Gossage y Bruce Sutter. Sin embargo el número se incrementará en poco tiempo al cumplirse los 5 años de retiro de Trevor Hoffman primero, y de Mariano Rivera después.

En Texas, el rol de cerrador recae en el coahuilense Joakim Soria, que en el campo de entrenamiento superó al dominicano Neftalí Feliz para reemplazar a Joe Nathan, que emigró a Detroit.

Hasta el domingo, Soria acumula 11 salvamentos en 12 oportunidades, para llegar a 171 en su carrera, que lo empatan en el puesto 66 de todos los tiempos con Brian Wilson, el de la vistosa barba negra de los Dodgers. Con 17 rescates más Joakim estará en el top 50.

El de Monclova ha acumulado por sexta ocasión 10 salvamentos o más en una temporada, y tiene como marca personal 43 en el 2010 con Kansas City.

La semana anterior fue su mejor de la campaña. Pese a que el martes desperdició por primera vez una ventaja, que se tradujo en su segundo revés, entre miércoles y domingo sumó 3 salvamentos, trabajando 2 entradas y 2/3, permitiendo un hit, sin anotación, con 5 ponches, y bajó su efectividad a 2.25.

La razón por la que sus números en rescates no sean mejores, está directamente relacionada al mal desempeño colectivo de los Rangers en mayo. Perdieron 15 de 28 encuentros, el porcentaje de carreras limpias de sus lanzadores fue de 4.46, el segundo más alto de las Mayores, y el promedio de bateo de sus oponentes fue de .387, el más elevado de la Gran Carpa.

A la ofensiva son antepenúltimos en cuadrangulares con 35, y nadie ha bateado más veces para doble play que ellos, 57. De manera que no ha habido mucho que salvar.

Texas es tercero en el Oeste de la Liga Americana detrás de Oakland y Serafines.  

 

enrique.burak@milenio.com

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