Llamen a los vecinos

Río 2016 hasta ahora, prueba superada

Las preocupaciones sobre Río como sede de los Juegos Olímpicos eran fundadas. Muy atrasados a unos cuantos meses de la inauguración en las obras de los estadios, en las vías de comunicación y en la Villa Olímpica, además de vivir una fuerte inestabilidad política e inseguridad en las calles, sin olvidar la amenaza del virus del zika. Sin embargo a unos días de la apertura, se puede decir que aunque las dificultades previas al arranque de los Juegos fueron muy diferentes a las de otras ciudades anfitrionas, sus antecesoras también libraron una serie de obstáculos y terminaron con cumplir cabalmente con la responsabilidad, como de igual forma lo hará Río. Y después de todo, hay que decirlo, son unos miles los que pueden padecer ciertas incomodidades, contra millones en todo el mundo que disfrutan sin molestia alguna de los eventos por televisión, o ahora también, por medio de sus tablets, celulares o computadoras.

De manera que el problema no está en si las competencias se puedan efectuar, el problema radica en qué dejarán los Juegos a Río, y a Brasil en general. Porque el COI, así como la FIFA en sus Copas del Mundo, llegan, montan su espectáculo, generan expectativas, distracción, y se van. Y para aquellos que no estuvieron preparados, que no fueron disciplinados en sus presupuestos, o que fueron corruptos con ellos, y sin una visión a futuro de las instalaciones, acaban quebrados y con elefantes blancos.

Quizás los casos más dramáticos en tiempos recientes sean el de Atenas 2004, que perdió alrededor de 15 mil millones de dólares que contribuyeron en parte a la grave crisis económica del país, y actualmente, 21 de sus 22 instalaciones olímpicas están en desuso, y el de Sochi, sede de los Juegos Olímpicos Invernales del 2014, con un costo de 51 mil millones de dólares, superando la marca de Pekín 2008 de 40 mil millones, y cuyos escenarios, al pie del Mar Negro han sido catalogados como el Museo a la Corrupción. Inicialmente el presidente Vladimir Putin señaló que el Estado tendría inversionistas privados, pero al retirarse, la deuda recaerá sobre los contribuyentes rusos.

Habrá que ver cuál es el saldo final de Río, que por lo pronto ha cumplido con una ceremonia de inauguración espectacular, sin grandes dispendios, que nos llevó a través de su historia y cultura, enviando un mensaje ecológico para cuidar nuestro planeta, además del desarrollo, sin inconvenientes, de la actividad deportiva.  

enrique.burak@milenio.com

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