Llamen a los vecinos

Récords imposibles

Dicen que los récords se establecen para ser rotos, pero es algo que no siempre sucederá. Ya sea porque se produjeron con actuaciones extraordinariamente sobresalientes, irrepetibles hasta para quienes fijaron las marcas, o porque durante un periodo de tiempo en deportes de conjunto, los integrantes de un equipo vivieron a la par el punto máximo de sus trayectorias.

¿Quién se acercará al récord de Michael Phelps de 8 medallas de oro en Pekín 2008? Y qué decir de los 297 inicios consecutivos de Brett Favre, 321 si incluimos playoffs; de los 14 juegos en línea con más de 100 yardas de Barry Sanders; las 18,355 yardas terrestres de Emmitt Smith, o las 1,549 recepciones de Jerry Rice.

Los 6 títulos consecutivos de Martina Navratilova en Wimbledon.

En el basquetbol, Michael Jordan logró al menos 10 puntos en 866 encuentros consecutivos; Kareem Abdul-Jabbar anotó 38,387 puntos; los Celtics ganaron 8 campeonatos seguidos entre 1959 y 1966; y en el colegial, UCLA se impuso en 88 partidos al hilo entre 1970 y 1974.

Lo que me lleva al beisbol de Grandes Ligas. ¿Marcas increíbles? Los 2 juegos sin hit ni carrera consecutivos de Johnny Vander Meer; los 4,256 hits de Pete Rose; los 5,714 ponches y 7 encuentros sin hit ni carrera de Nolan Ryan; los 2,632 partidos en línea de Cal Ripken Jr.; las 511 victorias de Cy Young, las 1,406 bases robadas de Rickey Henderson; y los 56 juegos consecutivos conectando por lo menos un imparable de Joe DiMaggio.

Pero hay más. En 1988 Orel Hershiser de los Dodgers no recibió carrera limpia por espacio de 59 entradas, y que extendió de manera extraoficial a 67 durante los playoffs, ya que solo se toma en cuenta la temporada regular. Hershiser rompió la marca de otro Dodger, Don Drysdale, vigente desde 1968, considerado como el año del pitcher, ya que en esa campaña Bob Gibson de San Luis estableció el récord de efectividad de 1.12; Luis Tiant de Cleveland de promedio de bateo rival de .168, y Denny McLain de Detroit, se convirtió en el último ganador de 30 partidos con 31. Este domingo ante Washington Zack Greinke, otro Dodger, colgó 8 ceros para incrementar su racha de innings consecutivos sin permitir carrera limpia a 43.2, disminuyendo su efectividad a 1.30. Son 6 aperturas sin permitir anotación, llegando en todas hasta la sexta entrada por lo menos. ¿Romperá Greinke uno de los récords llamados imposibles? Por lo pronto su próxima salida es el viernes en Nueva York contra los Mets.  

 

enrique.burak@milenio.com

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