Llamen a los vecinos

COI: una vergüenza

El Comité Olímpico Internacional desperdició una oportunidad histórica para establecer su liderazgo al lavarse las manos en el grave caso de doping orquestado por el Kremlin. No solo traicionó sus ideales, sino que además su determinación va en contra de los esfuerzos a nivel mundial de las agencias antidoping; de rebote, castiga de nuevo a aquellos atletas rusos que ya habían cumplido una sanción por haber dado positivo de doping; da una notable muestra de servilismo ante el gobierno de Vladimir Putin, que invirtió 51 mil millones de dólares en los pasados Juegos Olímpicos de invierno en Sochi; y finalmente, prohíbe que Yuliya Stepanova, corredora de 800 metros, que destapó la cloaca del dopaje de su país, participe en Río, pese a que la federación de atletismo, y el tribunal superior del deporte le dieron el visto bueno para que actuara bajo una bandera neutral. El argumento del COI es que no se permiten atletas “neutrales”, cuando ya existe el antecedente de deportistas que lo hicieron con la bandera olímpica y es más, autorizó para esta edición un equipo de refugiados.

Ahora la decisión para que un atleta acuda o no a Brasil depende de cada una de las federaciones deportivas, muchas de las cuales, ya habían manifestado su apoyo a Rusia. Y podría ser que la de atletismo, que ya se pronunció desde hace tiempo por la exclusión de los atletas rusos, fuera la única en negarse. Afortunadamente para la FIFA, Rusia no se clasificó en ninguna de las dos ramas del torneo de futbol, por lo que no tendrá que comprometerse ante quien será su socio en la próxima edición del Mundial en 2018.

No es de extrañarse que compita quien compita, en el deporte que sea, generará una enorme tensión, más aun si gana medalla. ¿Qué credibilidad podría tener ese deportista en un mar de corrupción y complicidades? ¿Es un tramposo?

Eso sí, debo reconocer que con un enorme morbo espero a que en la ceremonia de inauguración del próximo viernes 5 de agosto aparezca la letra R en el desfile de las naciones. ¿Cuál será la reacción de los asistentes al estadio ante la delegación rusa?

Previo a los juegos se ha hablado del virus del zika; de la crisis política del país; de la inseguridad; de la infraestructura e instalaciones inconclusas. Problemas que no son menores, pero que tenderán a solucionarse. Sin embargo, el manejo de crisis del COI ha sido lamentable y trascenderá a Río con consecuencias que aun no pueden calcularse. 

enrique.burak@milenio.com

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