El color de Faitelson

Lo volviste a hacer, América...

Intriga, pasión, amor, despecho, traición, engaño, desilusión, esperanza, sueños y al final, la ansiada gloria. Como si fuera una de las telenovelas que producen sus dueños, la del América también tuvo un final feliz. Con sus futbolistas mostrando vergüenza, con su tribuna cantando el “Vamos América...”, con Mohamed restregándole el trofeo a sus detractores, con Peláez recibiendo los abrazos del patrón, con el Azteca en comunión a la necesidad de unos colores, con el americanismo confundido, pero satisfecho....

Lo hiciste, America...

Lo volviste a hacer, porque tu ADN, tu sangre, tu espíritu, tu alma, te lo exigen... Lo hiciste America.

Contra viento, marea y fuego, elevaste el decimosegundo mandamiento divino del americanismo...

Una parte del crédito es del América. La otra podría ser del señor que viste de negro, pero la principal responsabilidad de lo que ocurrió el domingo por la noche en el Azteca fue de un soso, vergonzoso y apático Tigres....

El resto pertenece a la mediocridad propia del futbol mexicano.

Como siempre, los mejores momentos se vivieron en el graderío del Azteca, donde la fría noche del barrio de Santa Úrsula encontró el modo de calentarse y no se guardó ni escondió nada...

En la expresión...

En el grito...

En el canto...

En el baile...

En el impulso...

En el deseo...

En las convicción...

En el nerviosismo…

En los sueños...

En la pena...

El Azteca fue lo mejor de la Final...

Lo volviste a hacer, América...

Puede que sin mucha brillantez y espectacularidad en tu

futbol...

Puede que en medio de una traición...

Puede que escondiendo tus defectos...

Puede que con tus eternas sospechas sobre el arbitraje...

Puede que no convenciendo a todos...

Pero lo volviste a hacer, América...

Porque tu grandeza te lo exige...

Porque tu camiseta huele a gloria…

Porque tu alma te lo reclama...

Porque eres así, para amarte o quizá odiarte...

Lo volviste a hacer, América... 

 

david.m.faitelson@espn.com

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