El color de Faitelson

¿Quién tiene la verdad?

Hugo Sánchez dice que hay que “cruzar los dedos y encender las veladoras” y Miguel Herrera asegura que escoger a los 23 jugadores de la lista definitiva le significa un gran reto. Entre opiniones disímbolas, mensajes contradictorios, una alarmante desesperanza y una sombría ilusión, el futbol mexicano ha empezado “a vivir” su Mundial.

La realidad es que quedan muy pocos días por delante para el silbatazo inicial de Brasil 2014.

En un futbol tan apegado a los intereses y donde la operación comercial convive de manera muy cercana a las cuestiones deportivas, las confusiones y el peligro que significan esas confusiones están por todas partes. El producto está ya empaquetado, listo para ir al gran evento, pero nadie sabe si funcionará de la manera adecuada. Aquellos que “lo venden”, lo elevan, como siempre, hasta dimensiones exorbitantes: “Esta bien. Se puede, se puede lograr. Lo único que necesita es de su apoyo, confianza y amor”, es el mensaje de los vendedores que muy en el fondo, saben que hay un “disclaimer” (una advertencia) alarmante sobre el funcionamiento del producto en los niveles de competencia a los que se enfrentara durante el verano. Lo que se alejan un poco de esos intereses mantienen una postura mucho más consciente de la realidad y recurren a cuestiones de orden esotéricas para encontrar parte de la realidad que se viene en el futuro. La selección mexicana de futbol es un producto.

El entrenador nacional dice que tiene ciertos problemas al escoger a los 23 que deben ir al Mundial. Esa declaración puede tener dos vertientes: la primera es que sobra el talento y que la competencia es interna es muy cerrada. Y la otra, totalmente contraria, indicaría que Herrera no sabe por dónde escoger porque lo que no sobra en México y en Europa son futbolistas mexicanos con talento. Los resultados de los últimos meses se inclinan por la segunda hipótesis.

Miguel Herrera sabe que en el momento que vive el futbol y la selección mexicana, el nombre de equis o de tal jugador tampoco marca gran diferencia. Lo que puede ayudarle a buscar una faceta más competitiva a partir del 13 de junio es la confección de un equipo, pero tampoco le sobra el tiempo y las oportunidades para lograrlo.

Entre el escenario dramático que propone Hugo Sánchez, la cierta confianza que impregna Miguel Herrera y el mensaje de los “vendedores”, México está jugando su Mundial. El problema sigue siendo encontrar la verdad entre tantas contradicciones. 

david.m.faitelson@espn.com

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