El color de Faitelson

Un “trío” para soñar…

Traga saliva, siente un hormigueo en el estómago y su corazón se acelera. Miguel Herrera está soñando con la “delantera de ensueño” que le propone el destino de la selección mexicana, una delantera donde el “nombre de pila” parece tan relevante como el nombre de su afiliación y de su nivel competitivo: El Chicharito del Real Madrid, Raúl Jiménez del Atlético y Carlos Vela de la Real Sociedad.

Herrera espera que el hasta cierto punto sorpresivo aumento de futbolistas mexicanos en el escenario europeo, sobre todo en la Liga de España, termine redituándole en talento y en competitividad en la cancha para la selección nacional.

Pero hay varios retos que deben cumplirse antes de que ello se vea plasmado como una realidad. El primero es que Javier Hernández vuelva a ser un futbolista regular. Aunque, en apariencia, el Chicharito ha llegado al Real Madrid bajo el mismo escenario de suplencia que tenía en el Manchester United, Herrera confía en que pueda aparecer con más regularidad en la cancha y que ello le devuelva la confianza, el ritmo de juego y la institución goleadora con la que alcanzo buenos momentos en la Liga Premier.

El tema de Raúl Jiménez atraviesa por un escenario de acoplamiento. Ha llegado a un futbol que sus músculos, su mente y su corazón no conocen. En la manera en la cual pueda adaptarse al ritmo de juego de la competición española y europea, Jiménez avanzará en el proceso y se ganará el sitio que le tiene reservado Miguel Herrera en la selección.

Y la “tercera llave” es la que abre las “puertas del reino” de esta selección que Herrera sueña: Carlos Vela no solo es jugador de grandes condiciones, es un futbolista que pueda darle idea, profundidad y talento al cuadro mexicano. El problema es que hasta ahora él ha dicho no a la selección mientras avanzaba en su intención de ser un indiscutible en la Real Sociedad. Hoy, la pregunta es la misma: ¿Tendrá la intención de jugar en el Tricolor?

Chicharito, Jiménez y Vela, un trío que pone a soñar a cualquiera, que recuerda a otras generaciones y nombres como los de Cuauhtémoc, Luis Hernández y Jared Borgetti o quizá los de Zague, Hugo Sánchez y Luis García.

En la última prueba que tuvo el futbol mexicano al máximo nivel competitivo le faltó talento para seguir adelante. Hoy, ese talento se asoma en un nivel superlativo de competencia. Tendrá que seguir madurando y creciendo, pero comenzar un ciclo soñando, es, sin duda, una magnífica señal.

david.m.faitelson@espn.com

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