El color de Faitelson

Una tribuna sin ley


Trato de encontrar la hora, el día, el momento y la situación donde las tribunas del futbol mexicano perdieron su esencia familiar para convertirse en un salvaje campo de batalla sin ley y sin autoridad. Quizá fue el mismo día en que las calles, el barrio y la comunidad también perdieron esa faceta.

Los domingos de sol con el sonido de la trompeta, el chiquitibum y el olor a semillas de calabaza tostadas han desparecido para dar paso a un grupo de jóvenes enardecidos, deslamados, molestos con su entorno y que buscan cualquier pretexto para golpear salvajemente a sus semejantes.

Los escenarios de violencia no son nuevos en el futbol mexicano. Han ido deteriorándose y empeorando con el tiempo sin que el futbol mexicano y las autoridades civiles tomen las medidas adecuadas para prevenirlo y combatirlo.

Hay muchas preguntas que quedan sin respuestas alrededor de brotes de violencia como el del sábado en el Estadio Jalisco. La primera y más impactante es: ¿Por qué había tan pocos policías para tratar de frenar a la horda de la cabecera sur? ¿Cómo lograron esos “salvajes” introducir bengalas y pólvora por los accesos de seguridad del escenario? ¿Por qué nadie los detuvo una vez que salieron del estadio?

La seguridad nunca ha sido un tema prioritario en el futbol mexicano. Los temas de violencia se manejan por épocas, por modas… Hoy sucedió algo grave, hay que hacer algo para la próxima semana y después el tema se envía al archivo y se cometen los mismos errores. La Liga y la Federación son dos testigos incapaces de actuar como tendrían que actuar. Hace algunas semanas o meses que se viene repitiendo un fenómeno de manifestaciones racistas en ciertos estadios. ¿Qué ha hecho la Liga, que ha hecho la FMF? Nada, “lavarse las manos”, ampararse y mantenerse al margen. Lo mismo con actos de violencia.

¿Invertir y mejorar la tecnología de seguridad en los estadios de futbol? No les importa. ¿Crear una policía especial o un grupo de seguridad privado con el entrenamiento adecuado que se envíe a ciertos partidos de alto riesgo? No les importa. ¿Abrir una línea de investigación sobre el ingreso de bengalas y pólvora al estadio? Perder el tiempo. ¿Investigar quiénes fueron los agresores y prohibirles la entradas a los estadios de por vida? Tampoco.

Lo dijo el Chelís, José Luis Sánchez Solá, la semana pasada: el futbol mexicano está preocupado solo un por tema: cuidar el negocio de la selección mexicana. Lo demás, importa poco o nada.

david.m.faitelson@espn.com

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