El color de Faitelson

La traición…

Sigo esperando que Ricardo Peláez salga con un paraguas justo en medio de “la tormenta” para aclararnos cuál es la realidad y la verdad sobre Antonio Mohamed. No creo que lo vaya a hacer. La sentencia está dictada. Mohamed se empapa y se hunde solo mientras intenta ganar la duodécima estrella en la historia del famoso y popular equipo mexicano.

Y el problema no surgió esta semana, ni siquiera hace dos. La “traición” pudo haber ocurrido mientras el América lograba una temporada como líder general, de 31 puntos, con un gran equilibrio estadístico y un comportamiento ciertamente regular en una campaña totalmente irregular. Ahí, cuando Mohamed esperaba que el América le tendiera un contrato de extensión como premio a su trabajo, Ricardo Peláez le propuso “sentarse a platicar” cuando termine la participación del equipo en el torneo. Le dio “largas” a un tema que ya estaba definido.

El América dio, desde ese entonces, la impresión de que no quería prolongar su relación con el entrenador argentino, de que quería romperla, pero no tenía justificaciones o excusas para hacerlo de tajo.

Y Mohamed envía ahora mensajes contradictorios. Viene y va, acusa y se refugia. Increpa y retrocede, todo ello mientras el América, su equipo, juega y gana los partidos apegado al más fiel estilo de Mohamed, comunicando poco, reflejando una escasa pasión y presentando, sobre la cancha, una nula espectacularidad.

Supongo que hubo un momento en el final de la temporada donde la directiva del América tomó una decisión. Y es irreversible, no hay marcha atrás, ni siquiera el título, una noche de gloria el domingo en el Estadio Azteca podría revertir la situación. La “suerte” de Mohamed está echada.

El América intenta corregir un tema que para muchos pudo haber sido un error desde el inicio: traer a un entrenador que no tiene el estilo y la preferencia del aficionado y del gusto americanista. El problema o la contradicción es que ese entrenador puede terminar entregándoles, en las próximas horas, el duodécimo trofeo en la historia del club, un trofeo que en las vitrinas de Coapa tendría “manchas”…. “manchas de una traición”.  

 

david.m.faitelson@espn.com

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