El color de Faitelson

Un terrible desperdicio…

Podríamos hacerlo en un tono melodramático: “Se apagó la última ‘Vela’ de esperanza para una selección nacional que navegará por mares turbulentos en Brasil 2014”. O quizá podríamos jugar al psicólogo: “Es un tema de personalidad. Su personalidad no alcanza para ver más allá y le teme a las grandes gestas”. O incluso podríamos entrar en tonos nacionalistas por no llamarles patrioteros: “Es un traidor. No debe volver jamás a la selección, que se vaya y juegue por España”.

Pero tratemos de no exagerar: Carlos Vela le dijo “no” a la selección mexicana y está en su legítimo derecho de decirle “no” a una selección que representa al futbol de un país y no propiamente al país como tal. Y algo más claro está en este asunto: México necesita o necesitaba el aporte de Calos Vela en la cancha y Calos Vela necesita o necesitaba el escaparate que significa un Mundial de Futbol. Por donde se le vea, es un terrible desperdicio.

Una realidad: Caros Vela es el mejor futbolista mexicano del momento. Otra realidad: Su negativa ha sido un revés moral para la selección. Y una tercera realidad: Con o sin Vela, la selección tiene las mismas expectativas para Brasil 2014.

Pero cuando el entrenador nacional habla de darle preferencia a aquellos jugadores que lograron el boleto al Mundial podría estar tomando un rumbo equivocado. Con el nivel competitivo que tuvo México ante Nueva Zelanda, no le alcanza para competir en el Mundial.

No podemos tapar el sol con un dedo: Carlos Vela era una apuesta por un futbol más competitivo. Por eso lo fueron a buscar. Aquellos que creen que con la base del León y del América, México puede competir en el Mundial, los invito a que se den una ducha con agua bien fría y que despierten a la realidad.

Hay quienes insisten en que se hurgue en el pasado para encontrar los verdaderos motivos por los que un chico de 24 años, en plenitud de vida, jugando en España, se dé el lujo de desechar un Mundial de Futbol. La pregunta es: ¿Vale la pena hacerlo? Puede que sí, si nos ayuda a encontrar la verdad. Y hay una verdad que muchas veces nos provoca miedo pensarla o decirla: la selección mexicana está tan devaluada como equipo y como institución que no despierta pasión para el futbolista.

Carlos Vela no estará en el Mundial. Y es una lástima porque era y sigue siendo uno de los grandes proyectos de la última época en el futbol mexicano. Él tomo una decisión. Se le debe respetar, pero no deja de ser, por donde se le vea, un terrible desperdicio. 

david.m.faitelson@espn.com

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