El color de Faitelson

Es temprano para “dramas”

Dejemos el “drama” para cuando en realidad haya fundamentos para pensar en el desastre. Aunque los plazos tanto en Chivas como en América suelen ser mucho más reducidos que en otros clubes, es demasiado temprano para suponer lo peor. El primero necesita confianza y el segundo, tiempo.

Uno amaneció como el último lugar en tabla porcentual y el otro como el colero general. Chivas perdió en casa sin fundamentos futbolísticos y América cayó en casa sin definir ante el marco contrario.

Chivas ha vuelto a una presión de la que parecía haberse alejado en la parte final del campeonato anterior, cuando tuvo personalidad y futbol para meterse hasta las propias semifinales. La realidad es que como lo habían pronosticado los hermanos De la Torre (Néstor y Chepo) la problemática del descenso tendrá que resolverse con paciencia y regularidad.

Preocupa, sí, que Chivas no tenga la profundidad necesaria. El Chepo intentó conformar ante Cruz Azul dos ejes de defensa y ataque por las bandas, pero no tuvo un futbolista que le diera la pausa y el rumbo desde un medio campo, visiblemente, “agobiado” por la lentitud de los veteranos Salcido y Castro.  Chivas ha afrontado, un inicio de torneo afectado por jugadores lesionados, entre ellos, uno, Marco Fabián, que parece fundamental para conducir al equipo rojiblanco. El problema de Fabián es, “extrañamente”, el mismo problema de Chivas: regularidad.

En el América nadie duerme tranquilo tras dos derrotas. En Puebla y ante el renovado Atlas de Gustavo Matosas. El América generó oportunidades de gol, la mayoría de ellas desperdiciadas por el argentino Darío Benedetto y mostró graves carencias. Se espera que el regreso de Paolo Goltz y Miguel Samudio terminen resolviendo esas distracciones.

Si bien Ignacio Ambriz no entró a Coapa con el voto popular, todavía no es tiempo de encender los “focos rojos”. El América propició futbol y tuvo varias oportunidades para sentenciar. Es uno los pocos que puede caer en crisis, pero Ambriz merece la duda, el espacio y el tiempo para trabajar.

He escuchado algunas voces, rumores o señalamientos a través de redes sociales donde se pide ya la presencia de Miguel Herrera en el América. Tomémoslo con calma. Herrera necesita tiempo para recuperarse de sus propias heridas. Estoy seguro de que algún día volverá como entrenador,  no sé si en el América, en Chivas o en alguno otro, pero debe dejar cumplir los plazos de recuperación, de autoanálisis y volver con más fuerza. Hoy, todavía, no es tiempo.

No hagamos más drama del necesario. Es demasiado temprano para juzgar a Chivas, a su poco futbol, al tema del descenso y al Chepo de la Torre. Es igualmente prematuro preguntar si Ambriz puede darle el nivel que tanto añora el América.  Habrá que esperar y permanecer alertas. 

 

david.m.faitelson@espn.com

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