El color de Faitelson

La sonrisa del "Chepo"

Ocurrió el domingo. Más allá de la seis de la tarde, cuando se jugaba el final del partido en el Omnilife, cuando la fecha ocho se quedaba en el camino y cuando la mitad del campeonato mexicano se había cumplido. Ocurrió un milagro de la naturaleza futbolística y humana: Por primera vez desde que largó el torneo, el Chepo, sonrió.

Chivas despertó el lunes en el mismo sitio de la tabla de cocientes, con los mismos retos y problemas a su alrededor, pero con un horizonte que podría ser opuesto.

El contundente 3-0 sobre Monterrey supone ser el mejor momento de este Guadalajara en la mayor época de penuria deportiva en la historia del club. De mejor en mejor, así va Chivas semana a semana. Se le nota en la actitud y el carácter de sus futbolistas, en la manera en la que corren, luchan e intentan y hasta en la primera expresión plena del Chepo de la Torre. Sin estar a salvo aún de los peligros de su situación, Chivas está mejor que nunca en los tiempos de desesperación que han marcado sus días.

El problema es que la zona del descenso se ha transformado en una batalla sin cuartel: Veracruz ha hecho una campaña extraordinaria. El Puebla ha dado señales de vida partir de un entrenador trabajador, como José Guadalupe Cruz y la UdeG dio un “campanazo” el sábado en el Azteca gracias a la entrega de sus futbolistas y a la decisión de la directiva de darle continuidad a Alfonso Sosa. La lucha por no descender esta al rojo vivo.

Chivas tiene una ventaja considerable una vez que ha podido zafarse de su letargo futbolístico: su gran pasión, que detona inmediatamente, como pólvora fresca, como juegos pirotécnicos por el cielo, irradiando destellos, luces, colores, esparciendo ilusiones, que se matizan y que generan a su alrededor un ambiente positivo siempre necesario cuando se lucha por una empresa tan pesada y agónica.

No hay que hacer sonar las campanas aún. Es temprano para ello, pero este Chivas puede y debe pelear en otra zona de la tabla. Tiene hoy otra intensión, otra reacción, otras maneras, otros sentidos, otras ideas, otra faceta competitiva. Si puede sostenerse en esos niveles, no solo se salvará, también llegará, impulsado por la gran pasión que tiene su camiseta, al lugar que históricamente le corresponde.

A la mitad del camino, el torneo mexicano tiene ya una cara, una postal, una imagen: la sonrisa del Chepo

 

david.m.faitelson@espn.com

twitter@Faitelson_ESPN