El color de Faitelson

…Y todo sigue siendo culpa de Layún

Los reflectores y la atención parecen estar concentrados casi siempre en los hombres que están destinados para funciones más espectaculares en el campo, personajes que están más cerca del gol: Chicharito Hernández, el Tecatito Corona, Carlos Vela o bien Raúl Jiménez, pero la realidad es que tras el reacomodo del contingente mexicano en las ligas europeas, parece prevalecer un gran ganador, un hombre que en siete meses, tras las críticas, fue capaz de transformar su realidad.

Todavía recuerdo las desafortunadas declaraciones del entrenador de la selección mexicana de ese entonces: "¿Para qué se va? ¿Qué caso tiene ir a un equipo de la Segunda División de Inglaterra cuando juegas en el campeón de México?

Miguel Layún hizo de esas críticas un escudo y con el escudo por delante caminó como un guerrero, por los duros campos invernales de la Champions League. Ganó el ascenso con el modesto Watford, hizo un gol en la primera jornada de la Liga Premier y hoy juega en el subcampeón portugués, donde tendrá como compañero al legendario Íker Casillas y que afrontará una Champions en un grupo que incluye al Chelsea. ¿Quién es el gran ganador de los últimos meses?

Y la historia de Layún no está amparada en un futbolista o en un atleta al que le sobren facultades o que esas facultades lleguen por una condición natural. Él ha tenido que pelear con ahínco por cada reconocimiento y premio que se ha ganado sobre el campo.

"No puedo quedarme esperando un sueño", me dijo en un mensaje de WhatsApp a inicios del año. "Tengo que ir y buscarlo, porque si no lo hago, me quedaré siempre con la sensación de que pude haber jugado en otro nivel de futbol y que no lo hice".

Si al menos un 5 por ciento de los futbolistas de nuestro país pensaran como lo hace el ex jugador del América, seguro que el nivel del futbol mexicano estaría en otras dimensiones. Lo de Layún es una historia para remarcarla, porque lo que sus piernas no le alcanzan para dar y producir, él lo terminó complementando con su cerebro, con su mentalidad, con su infranqueable deseo de echar por delante sus sueños e ilusiones.

Seguiremos escuchando más de los goles que mete o falla el Chicharito en Alemania o de los remates de cabeza de Raúl Jiménez en el Benfica, de la capacidad para ir a fondo de Carlos Vela o de los regates que logra el Tecatito y quizá no oiremos demasiado de Layún, pero él sigue adelante, con su escudo, sus sueños, sus anhelos, sus ilusiones. Y es que... ¡Todo sigue siendo culpa de Layún!
david.m.faitelson@espn.com
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