El color de Faitelson

Ningún riesgo…

¿Riesgo? ¿Cuál riesgo? Por favor: el futbol mexicano no ha ganado jamás algo relevante a nivel internacional. El futbol mexicano no tiene un estilo propio, una condición que cuidar con recelo en la cancha. El futbol mexicano no tiene estrellas futbolísticas en las mejores Ligas del mundo. Lo único que tiene claro el futbol mexicano es el negocio. Ahí lo ha hecho muy bien, en eventos de su propia Liga, en campeonatos regionales y hasta en los Mundiales. El futbol mexicano es un gran negocio.

   Por ello, al momento de elegir un entrenador, no se toman grandes riegos futbolísticos. Usted toma riesgos en la vida cuando hace o empuja un cambio sobre una postura o un producto ganador, pero aquí el riesgo, en todos los sentidos, parece valer la pena.

   El problema es el de siempre: Aquellos que cuidan del “negocio” son reticentes a los cambios. Para ellos, mostrar una actitud conservadora les permite mantener todo como está, con los números a su favor, con las cuentas claras mientras la cancha y los aficionados suspiran por una transformación que les dé esperanzas de crecimiento.

   “En la parte futbolística, nos faltó siempre un paso más”, dice en el programa de Raza Deportiva de ESPN el ex capitán de la selección mexicana, Pável Pardo. “Un paso para seguir en el Mundial, un paso para ganar la Copa América, un paso para ganar la Libertadores, un paso, siempre nos faltó ese paso. Busquemos al hombre que pueda ayudarnos a darlo”.

   Y está claro que lo que debía impulsar la Federación Mexicana de Futbol es un cambio en la administración deportiva de las selecciones mexicanas. Para ello, no basta un nombre. Se necesita de un proyecto y de las personas con la experiencia necesaria para producirla, pero lo más importante sigue siendo que las personas que mandan en el futbol mexicano realmente quieran impulsar ese cambio. Si no hay voluntad, no hay ninguna posibilidad de hacerlo.

   Ni Bielsa ni Ancelotti ni Sampaoli ni Ferretti ni La Volpe ni Vucetich ni Camacho ni nadie cambiará el panorama futbolístico de México si no cambian las condiciones a su alrededor. Sigo pensando que más que un entrenador, México necesita un plan de trabajo y nuevas condiciones para administrar a la selección.

   ¿Y los riesgos? Los riesgos no existen, porque finalmente, si este futbol lograra desprenderse de esas “cadenas” y tener cierta libertad de trabajo, de crecimiento, de continuidad, de respeto por los proyectos, seguro que la parte deportiva, con resultados, haría que el negocio fuese aun mucho mayor.  

 

david.m.faitelson@espn.com

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