El color de Faitelson

¿El problema es Vergara?

Jorge Vergara volvió a aparecer en el entorno de Chivas justo cuando el equipo, su equipo, parece vivir el peor momento de su alguna vez rica historia deportiva. Con un ritmo lento, pero seguro, caminó por el largo pasillo de Verde Valle para después tomar un sitio en la banca del campo de entrenamiento. Una amplia sonrisa acompañaba al dueño del Guadalajara mientras las principales voces dicen que la solución a esta crisis la sigue teniendo el propio Vergara.

¿Qué se vaya Vergara?

No es la primera vez que en la malograda época que vive Chivas alguien o algo sugiere que haciendo a Vergara de lado se solucionan los problemas que afronta el equipo. Tampoco, me permito decir, esa decisión garantiza que Chivas volverá a ser el conjunto que compita por los primeros lugares.

En casi 13 años al frente del Guadalajara, Jorge Vergara ha tenido momentos muy buenos, buenos, regulares, malos y muy malos. Es obvio que los “muy malos” se acentúen sobre cualquier otro.

Las últimas informaciones -todas de carácter extraoficial- indican que Chivas vive una vida alterna en temas de economía y salud financiera. El equipo fue declarado como uno de los más ricos del continente americano por una publicación especializada en economía.

El problema de Vergara ha estado en la cancha, aunque es evidente que las decisiones que él ha tomado podrían haber afectado directamente los resultados deportivos del equipo. Vergara parece haber entendido que el cambio constante de rumbos y de nombres afectaron las condiciones de juego del equipo.

El mismo Vergara viene de admitir un gran fracaso en la operación que tuvo en el futbol de Estados Unidos con Chivas USA, que prácticamente le fue arrebatado por la Liga (MLS) y que está viviendo sus últimos días bajo ese nombre antes de ser oficialmente vendido.

Decir que Chivas estaría mejor sin Vergara es lo más fácil y ligero del mundo. Decir que Vergara no es parte esencial del problema que vive Chivas sería una falsedad.

Irónicamente, la historia y el romanticismo recuerdan a un Chivas poderoso en temas deportivos, pero una institución carente de soberanía económica. El Guadalajara siempre fue un equipo que construyó su gran pasión en la austeridad de un pequeño club y con una imagen de humildad y pobreza que parecía acercarse más al amor de su pueblo. Hoy, que es un equipo rico, con estructura e infraestructura, no consigue la solidez de cancha que antes tenía. 

david.m.faitelson@espn.com

twitter@Faitelson_ESPN