El color de Faitelson

¿Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas?

Las Vegas, Nevada. Dicen que “lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas”, pero lo que suceda aquí el próximo sábado promete marcar el legado deportivo de dos de los mejores boxeadores de todas las épocas y establecer hacia dónde se dirige un deporte y cuál es el impacto de su industria.

Floyd Maywetaher y Manny Pacquiao no solo tendrán la palea más dura de su carrera, también un parte aguas definitivo de cómo y por qué serán recordados.

El filipino luce relajado. “Esto es algo personal. Esa es mi motivación”, dice. Y el “dueño de casa”, y el atleta mejor pagado del mundo, Floyd Mayweather, parece estar en su acostumbrada “sintonía”: “Voy a ganar porque soy el mejor”.

Mayweather presume una marca invicta en 47 presentaciones. Algunos, en el pasado, sembraron cierta duda -Óscar de la Hoya, José Luis Castillo, Shane Mosley y Marcos Maidana-, pero nadie ha podido a descifrar uno de los estilos defensivos más poderosos en la historia del boxeo.

Para Manny Pacquiao puede existir un antes y un después de aquella noche de diciembre del 2012. La caída ante Juan Manuel Márquez pudo haber dejado secuelas en su trayectoria a pesar de que después ligó triunfos sobre Brandon Ríos, Timothy Bradley y Chris Algieri. Pacquiao necesita recuperar aquel instinto de “cazador furtivo” que marcó su reputación. Sólo esa mentalidad puede darle una oportunidad el sábado.

Científicamente, la pelea va y funciona: Pacquiao tira un promedio de 65 golpes por round y Mayweather aterriza más impactos que nadie en cada episodio. Una máquina de tirar golpes ante un fenómeno de gran condición técnica. Pero la pelea depende siempre de estados de ánimo, de circunstancias, de accidentes y nadie sabe lo que pasará hasta que suene la campana.

El boxeo también se jugará una partida importante. En una época marcada por la ausencia de grandes exponentes, por los malévolos intereses que rodean a la industria, por la poca credibilidad del sistema de jueces, de comisiones, de organismos, el boxeo tendrá su noche soñada: millones de personas en Estados Unidos y en el mundo seguirán el combate. El boxeo tendrá una jornada para redimirse o para morir para siempre.

Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas. Lo que pasará dentro y alrededor del ring del MGM el sábado por la noche promete marcar el legado de cada boxeador y promete establecer un antes y un después de todo un deporte.  

david.m.faitelson@espn.com

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