El color de Faitelson

El “nuevo Rey”…

Río de janeiro, Brasil.- Cuatro años atrás, en aquella fría noche de Sowetto, abandonábamos el Soccer City de Johannesburgo con la mente clara y el corazón contento: el campeón era un auténtico campeón. Y el futbol tenía un “Rey” digno por donde se le viera.

A un promedio de tres goles por partido, con ejecuciones excelsas, partidos de ida y vuelta, definiciones dramáticas y estadios llenos casi nadie pareció tener tiempo para darse una idea de lo más importante alrededor de la debacle española del miércoles en el Maracaná.

España se ha ido y ya “lloramos” suficiente por ello, pero la pregunta aquí es: ¿El sucesor al trono del 13 de julio será una selección con la misma capacidad de desarrollo de futbol espectáculo que pregonó España durante la última época? Hay muy pocos equipos que podrían levantar la mano para expresarse en la cancha con ese espíritu y con esa capacidad.

Brasil, el inventor del Jogo Bonito, no parece en capacidad ni en intención de hacerlo. ¿Será la Holanda de Robben y de Van Persie que ha tenido ráfagas de gran futbol en esta Copa? O quizá aparezcan Alemania e Italia o habrá que esperar a Messi y a la Argentina, o a alguno más que signifique una gran sorpresa en este campeonato.

España llenó una época de futbol atractivo para la tribuna. Un equipo que jugaba bajo un estilo definido y que aunque estadísticamente le faltaban goles, tenía la capacidad para suplirlo con un tipo de juego profundo y con una regularidad que terminó divirtiendo al espectador.

Aún en plena ronda de grupos, el Mundial del 2010 ha tenido como característica esencial una mentalidad diferente de la mayor parte de las selecciones. Todas ellas, las que han seguido ese camino, parecen más preocupadas por atacar que por defenderse, y eso se ha significado en un futbol muy atractivo. La marca de más goles en los Mundiales está cerca de caer, una estadística inequívoca de lo que estamos viendo sobre los campos brasileños.

Pero encontrar al nuevo rey del futbol no será una tarea sencilla. Necesita tener los aromas, las ideas, la moral, el espíritu y la limpieza que tuvo España durante todos estos años. Buscar al “heredero”, al heredero ideal, aunque se trate de alguien con el mismo linaje, la misma sangre, el mismo nivel de protagonismo, promete convertirse una tarea complicada. 

 

david.m.faitelson@espn.com