El color de Faitelson

El “milagro” mexicano…

No hay nada nuevo, ni en el escenario ni en los sentimientos ni en las ilusiones por las que el futbol mexicano no haya pasado en los últimos 20 años. La misma cita, el mismo reto, el mismo escenario de un cuarto partido que promete cambiar la historia y que se distingue como la frontera infranqueable de nuestro futbol. ¿Será diferente esta vez? ¿Volveremos a las mismas limitaciones de Bulgaria en 1994, de Alemania en el ’98, de Estados Unidos en el 2002 o de Argentina en los últimos dos Mundiales?

Una asombrosa recuperación futbolística y moral de una selección por la que nadie daba nada hace algunas semanas y que ha mejorado, de forma increíble, sus condiciones en la cancha hasta terminar con una de sus mejores actuaciones en las rondas iniciales de los Mundiales. Como ejemplo, la segunda parte ante Croacia, el lunes, en Recife.

Lo primero que hay distinguir es una labor de equipo. Todos corren, luchan, se esfuerzan y trabajan en aras de la victoria. Y si en el primer juego, ante Camerún, destacó Giovani dos Santos, en el segundo, contra Brasil, la figura fue Guillermo Ochoa, mientras que Rafael Márquez cumplía con una decorosa actuación en el partido ante Croacia. Futbolistas como Héctor Herrera, Paul Aguilar y José Juan Vázquez han cumplido con un gran Mundial y otros como Francisco Javier Rodríguez, Andrés Guardado y Javier Hernández han elevado su nivel de juego. Una semana antes del Mundial, México no tenía definido un cuadro titular solvente. Un par de semanas después, el once inicial es inamovible, sólido, poderoso.

Miguel Herrera tuvo otra noche de consagración como entrenador. Él también ha estado al nivel de las circunstancias cuando muchos temían que tendría que pagar derecho de piso. Ha convencido a sus dirigidos del juego que necesitaba y en cada una de sus decisiones ha enviado una imagen de agresividad muy alejada del miedo y del conformismo que han acompañado a otras versiones de las selecciones mexicanas. Un entrenador que fue parte de un proyecto emergente y que tenía poca experiencia ha terminado siendo el hombre clave de la resurrección futbolística mexicana.

Puede que las expectativas vuelvan a ser contrarias el domingo en Fortaleza. México no será favorito ante Holanda, pero ese mismo clima fue parte de las horas previas a este Mundial y México supo responder. Hoy, Miguel Herrera tiene un equipo de futbol compacto, solidario, fuerte, valiente, que derrocha personalidad y calidad y que puede competir ante quién y cómo sea.

El milagro mexicano… De la nada, se fortaleció, se alimentó y se desarrolló como un equipo que puede pelear y ganar en la cancha. 

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