El color de Faitelson

Un mensaje en turco del "Turco"

El hombre que vi, escuché y sentí el sábado por la noche en el Estadio Azteca no era el mismo Antonio Mohamed que hace años llegó a México derrochando talento e inteligencia en los campos de futbol. No era una pizca del entrenador que hace un par de temporadas provocó un milagro en un equipo de dimensiones pequeñas llamado Tijuana. No era Antonio Mohamed.

Una especie de ira contenida se apoderaba de la mente del entrenador del América. No solo tenía deseos de hablar, también había la intención de enviar un mensaje que me parece no iba dirigido hacia la crítica o el periodismo, sino que tenía otro destinatario, otro trasfondo, donde Mohamed habría percibido el peor de los pecados que puede sufrir un entrenador de futbol: la traición.

Y no fueron sus futbolistas, que salieron a dar todo lo que tenían que dar en la dura eliminatoria ante Pumas. El América presionó 20 o 25 minutos, pero fue una presión que no llegaba a su clímax. Tuvieron que pasar 75 sufridos minutos para que, en una jugada a balón parado, Goltz, uno de los hombres escogidos por Mohamed, le diera rumbo al América hacia las semifinales.

El problema de Mohamed es que nunca ha entendido que dirigir al América es muy distinto a hacerlo en Tijuana, Morelia, Chiapas o en Huracán de su natal Argentina. El América es un equipo apegado a la crítica, vive y se alimenta de ella. El América es un equipo que necesita de cierto estilo en la cancha para agradar a sus aficionados y satisfacer a sus detractores. Mohamed no entendió eso.

El resultado en el América no basta. Importa la manera, la forma, el respeto por una línea del juego.

Después de muchas semanas tratando de quitarle cualquier aroma que tuviera que ver con el entrenador anterior, Mohamed lo logró: al fin, el América juega bajo sus condiciones, bajo su idea. El problema es que al americanista no parece gustarle este estilo.

Y la culpa no es toda de Mohamed. También tiene que ver con quienes tomaron la decisión de colocar a Mohamed en el entendido que siendo un magnífico entrenador, no reúne las características y el estilo para trabajar en Coapa.

Los rumores van y vienen. Algunos de ellos tienen fundamentos y otros no. Que el América haya hablado con otro entrenador y que esté preparando un “Plan B” pase lo que pase en las siguientes dos semanas podría ser una realidad. ¿Hacia ello iba dirigido el mensaje del Turco en turco el sábado pasado?  

 

david.m.faitelson@espn.com

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