El color de Faitelson

El llanto abierto del ‘Chicharito’

Un calambre cuando la noche se hacía vieja en Madrid y cuando el estadio deliraba vitoreando su nombre. Y luego algunas lágrimas húmedas, justo sobre la misma banca donde antes había llorado en silencio. Se equivocan aquellos que creen que se trata de algún tipo de aura.

Javier el Chicharito Hernández sabía lo que tenía que hacer con la jornada que se le presentaba en el Bernabéu. Titular, junto a Cristiano Ronaldo, en un derbi, para acceder a las semifinales de la Champions, ante un equipo que le tenía tomada la medida al Madrid, en un juego que estaba empatado a cero y cuyo trámite y desenlace se volvía más complicado mientras el tiempo avanzaba, ¿Qué hizo el Chicharito? Poner lo que siempre ha puesto en su carrera: carácter, determinación, orgullo, disciplina, entrega... poner los güevos justo cuando hay que ponerlos.

Corrió desde el minuto cero. Metió el cuerpo, recuperó balones, tiró lejos de la portería, forzó un remate de cabeza y se paró dos veces frente al portero del Atlético antes de que los “dioses” del estadio recompensaran lo que había sido su juego. El Chicharito sabía que no había mañana y que difícilmente después del miércoles tendría más ocasiones de mostrarse a sí mismo porqué había podido llegar a un club de esta trascendencia y porqué otros se habían equivocado al relegarlo a la banca.

No tiene la clase y los argumentos de Benzema ni la velocidad y la profundidad de Bale, pero al Chicharito hay que compararlo con el propio Chicharito. El futbolista integral, que se concentra, se disciplina, que trabaja 24 horas al día, que corre hasta el último suspiro y que deja hasta la última gota de sudor en la cancha. Esta es casi una lección de vida: suple tus carencias con tus virtudes, no te rindas, haz caso omiso de las críticas y jamás te atrevas a renunciar a tus sueños.

Puede que el gol y hasta la actuación del choque en los cuartos de final de la Champions no sirva para decidir su futuro en el Madrid. Puede que de todas formas para cuando llegue el verano de las transacciones, él tenga que estar, forzosamente, en la vitrina a la búsqueda de un mejor destino, pero lo de hoy es una muestra inequívoca de porqué un futbolista como Javier Hernández ha tenido oportunidad de coleccionar playeras históricas en su armario. No cualquiera juega para el Manchester United, no cualquiera lo hace en el Real Madrid.

Algunos meses más tarde, el Chicharito pudo, al fin, llorar abiertamente sobre la banca del Bernabéu.

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