El color de Faitelson

Los insaciables…

Los defensas, sus principales rivales, parecen haberse cansado ya. Algunos lo persiguen, intentan meterle la pierna, el cuerpo o lo que sea para detenerlo sin ninguna evidencia de éxito. Terminan, generalmente, rogando por su camiseta o tomándose una selfie para satisfacer sus fantasías. Los jugadores que aspiran, de algún modo, a estar en su nivel, se descartan enseguida: “Él está en otro mundo”. Y otros más, buscan marcas, récords, goles, estadísticas, trofeos, logros más personales que colectivos que, de algún u otro modo, en medio de una cortina de humo, les permite sembrar cierta duda.

Lionel Messi cumplió ayer 28 años y lo único que lo frena para que algunos escépticos le llamen “el mejor futbolista de todos los tiempos” es la persecución de “los insaciables”, aquellos que, insatisfechos con lo que ha logrado, se niegan a admitir la realidad y la verdad.

Sus 412 goles, sus 24 títulos a nivel de club, cuatro de ellos en la Champions League, una cantidad impresionante de récords y estadísticas que su calidad ha descompuesto semana a semana, no le bastan a algunos.

El pretexto perfecto es la selección de Argentina. Un futbol orgulloso siempre de sus futbolistas, pero más orgulloso de lo que pueden lograr esos futbolistas cuando juegan en la albiceleste. Una Argentina que no ha ganado nada en la época de Messi: en 1986, el último Mundial, en 1993, la última Copa América. Cansados de buscar algún tipo de defecto en un jugador que con su club tiene parajes que rayan en la perfección, la selección se convierte en el sitio ideal de los insaciables.

Nadie se ha detenido a pensar que un club jamás podrá ser comparado con una selección, mucho menos con lo que ha logrado un club como el Barcelona en los últimos 10 años, donde, con Messi al frente, no solo ha privilegiado el hecho de ganar campeonatos y trofeos al por mayor, también ha establecido un estilo de juego que quizá ningún otro equipo de futbol ha logrado en la historia de este deporte. No darse cuenta de ello, nubla -a esos insaciables- de que la comparación es inútil y de que Messi no podrá alcanzar ese nivel de perfección.

Lionel Messi cumple 28 años de edad y lo mejor de todo es que todavía le quedan tardes grandiosas de futbol en la cancha, mientras algunos más, con su mate en mano y la “bombilla” en la boca, perderán el tiempo esperando a que esa “magia” que representa su futbol se convierta en el grito y el triunfo agónico de todo un pueblo.  

david.m.faitelson@espn.com

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