El color de Faitelson

Los hijos de Zizinho y de Liliana...

Gio tiene cara de niño. Por momentos parece la imagen fresca de su padre, aquel Zizinho que se asomaba con la camiseta del América en la década de los ochenta; Jonathan parece más serio, más atento, más alerta, más a la defensiva, con algunas expresiones típicas de doña Liliana, su madre.

Ambos, vestidos en el amarillo encendido del Villarreal, corren tras el balón y festejan los éxitos de un equipo de clase media en España que amenaza con inquietar a los “grandes”. Giovani y Jonathan dos Santos viven un auténtico sueño.

“Creo que Gio ha alcanzado una madurez y Jonathan se siente fortalecido por tener a su hermano cerca. Eso queríamos para los dos”, me dice Zizinho, el orgulloso padre de los jugadores mexicanos del Villarreal.

La estabilidad futbolística no ha sido un proceso sencillo en el andar de la familia Dos Santos. Giovani era un chico que combinaba el maravilloso talento de “dos tipos de sangre” excepcionales. Cuando era más Dos Santos, aparecía la magia para tratar y acariciar el balón y cuando florecían los genes del Ramírez (el apellido de su mamá) tenía la fortaleza física para no rendirse jamás. Tras su salida del Barcelona, comenzó un largo peregrinaje a la búsqueda de estabilidad: Inglaterra, Turquía, España. Pero hoy juega con mucha regularidad y es una de las fortalezas del submarino amarillo. También atrás quedaron parajes típicos de la juventud que no son parte de la educación que recibió en casa.

Y lo de Jonathan también ha sido asombroso. Se ha convertido en un titular casi indiscutible del Villarreal. Un jugador fuerte, que corre y mete la pierna. En el pasado quedaron las temporadas de incertidumbre donde el Barcelona jugaba con la posibilidad de darle más oportunidades en la cancha. También ha superado aquel paraje donde “fue cortado” por Javier Aguirre cuando faltaban algunos días para el Mundial de Sudáfrica 2010. Hoy, Jonathan es un jugador que cumple lo que se pide en el campo y que seguirá creciendo como futbolista y como persona.

El futbol mexicano está de plácemes. Tiene a dos exponentes que tras un largo peregrinar encontraron el sitio adecuado para mostrar las grandes facultades que Dios y el destino les dieron.

Gio y Jonathan, Dos Santos y también Ramírez, los hijos de La Masía, del Barcelona, los hijos de Zizinho y de Liliana, hoy, en un estado puro, amarillo encendido del Villarreal y lleno de esperanza, sueños e ilusiones para el futbol mexicano. 

david.m.faitelson@espn.com

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