El color de Faitelson

A gritar con futbol…

Río de Janeiro, Brasil.- Llegó la hora de “gritar”. Y debe ser en la cancha. Y de ser posible, con un futbol más profundo, más agresivo, más creativo y más definitivo.

México se juega hoy su imagen en el Mundial del 2014. Tiene dos resultados posibles ante Croacia, pero una sola salida: mostrar sus mejores argumentos futbolísticos, seguir creciendo en el plano colectivo y esperar que alguna de las individualidades -además del portero- termine teniendo una jornada trascendente.

De acuerdo con las pobres expectativas con las que llegó a Brasil, México ha cumplido hasta ahora: el partido de presentación ante Camerún donde ganó en confianza, funcionamiento y encontró un cuadro base. Y el choque ante Brasil, donde la figura de Guillermo Ochoa fue fundamental, pero donde México tuvo tiempo para mostrar argumentos como equipo.

Un gol en 180 minutos (dos goles anulados ante Camerún) no es suficiente para una selección que pretende pisar más allá de la ronda de grupos. México necesita más futbol, más llegadas a gol, más oportunidades claras y que su mediocampo tenga la virtud de defender, recuperar y mostrar el camino hacia la portería contraria. Héctor Herrera, Andrés Guardado, José Juan Vázquez, además de los laterales-carrileros Paul Aguilar y Miguel Layún adquieren un valor especial para este juego.

El rival cuenta y cuenta en serio. Croacia ha venido de menos a más. Comenzó con una derrota en la jornada inaugural ante Brasil con un sabor a que merecía más y continuó con una goleada sobre Camerún. Es un equipo con un medio campo de grandes nombres: Modric, del Real Madrid y Rakitic, recién firmado por el Barcelona. Un buen ataque por las bandas con Olic y Perisic y un centro delantero que juega para el Bayern Múnich como Mandzukic. Los croatas saben jugar al futbol y no tienen otro camino que ganar para seguir con vida en Brasil 2014.

La primera impresión es que México ha cumplido con un “buen” Mundial hasta este momento, pero una derrota ante Croacia lo mandaría a casa con más pena que gloria.

La realidad es que México llegó a Brasil con las expectativas muy bajas y creció hasta sentirse en capacidad de presentar un equipo competitivo frente al anfitrión y ahora de medir fuerzas ante un europeo que tiene futbol y jugadores de buen nivel como Croacia.

Llegó el día de “gritar”, en la cancha, con futbol, profundidad y goles.

 

david.m.faitelson@espn.com

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