El color de Faitelson

Ni garantías ni posibilidades ni sueños

¿Garantías? ¿Posibilidades? ¿Sueños? Ya hay quienes hablan sobre qué tipo de condiciones tendrá una selección mexicana en la competencia mundialista después del penoso incidente que vivió en la eliminatoria y del poco nivel que afrontó en la reclasificación para ganarse un sitio en Brasil 2014.

La realidad es que no hay nada que garantice que México pueda presentar una faceta competitiva y la razón es muy sencilla: no hay antecedentes futbolísticos válidos para soñar con nada.

Obtener el boleto para Brasil 2014 a través de una ronda de reclasificación resultó una manera fácil, burda y hasta vergonzosa. Si la FIFA está pensando en eliminar las reclasificaciones mundialistas, la idea de unir a las Confederaciones no parece tan descabellada. Oceanía ya levantó la mano al respecto y justo a través de la Federación Neozelandesa de Futbol ha pedido examinar la posibilidad de unirse a la eliminatoria asiática para Rusia 2018. ¿Por qué no hacer lo mismo en América?

Una eliminatoria conjunta entre Concacaf y Conmebol podría terminar siendo una decisión que alimentara el nivel competitivo, la pasión, el interés y hasta el tema económico de la contienda. Ocho o nueve boletos en disputa realizando una ronda previa para eliminar a los menos favorecidos y luego permitir que el más desarrollado nivel futbolístico sudamericano terminara alentando y favoreciendo a las selecciones de centro y Norteamérica.

Cabe la reflexión de que este tipo de eliminatoria afectaría el paso de selecciones como México, que habitualmente tienen la posibilidad de clasificarse a un Mundial. Y puede ser que la lucha para ganarse el boleto se vuelva más intensa y sacrificada en lo deportivo, pero también, una vez logrado el boleto, le permitirá llegar con otro tipo de antecedentes y hasta de garantías a una competencia mundialista.

¿Se imagina un México-Argentina o un México-Uruguay o hasta un México-Brasil por el boleto al Mundial?

El problema tiene que ver con dinero e intereses que en la FIFA se traducen en votos. Y vale tanto el voto de una isla del Caribe como el de Estados Unidos, México o Argentina. Esos intereses frenarán están iniciativa, pero no tenga la menor duda de que sería una notable mejora en la parte deportiva.

A poco más de una semana del sorteo y a 196 días del juego inaugural, México no tiene ni garantías ni posibilidades ni sueños. Y es que su futbol, en el proceso eliminatorio, fue demasiado pobre para alentar algo.  

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