El color de Faitelson

“La gallina de los huevos de oro…”

Ha llegado el momento de decir la verdad: México no puede presentar una selección fuera de la Fecha FIFA.

Si la necesidad es hacer negocio, multiplicar las ganancias y seguir aprovechándose de la “gallina de los huevos de oro” que el futbol mexicano y en especial la selección mexicana significan en Estados Unidos, sería mejor decirlo de manera directa y abierta. Disfrazar una selección fuera de una Fecha FIFA para tratar de aprovechar las bondades económicas que resultan del llamado “Clásico de la Concacaf” me parece un engaño rotundo y directo al bolsillo y al corazón de los aficionados. Ello, guardando, por supuesto, el respeto y la admiración que merecen los futbolistas que anoche salieron al campo representando a una selección mexicana de futbol.

La necesidad de hacer negocios alrededor de la selección mexicana no es algo nuevo. Lo que podría ser nuevo con el conjunto Tricolor es que hoy en día sus principales futbolistas, la base, los que dan la cara en la cancha y fuera de ella, están dispersos por las Ligas europeas, con lo que su presencia en la selección nacional solo es posible a través de las fechas designadas por la FIFA.

Tengo el “oscuro” pensamiento de que, se diga o no se diga, algunos llamados a ésta y a otra selección en el pasado obedecen y obedecieron, en parte, a las propias necesidades económicas del futbol mexicano. Oribe Peralta, cuya convocatoria para anoche en San Antonio, al final, se cayó por una lesión, era uno de los “nombres pesados” que esta selección tenía para esos propósitos. No creo que Miguel Herrera tenga nada que ver, aprender o descubrir del llamado Cepillo Peralta en un juego ante Estados Unidos. Los futbolistas de mayor renombre y personalidad juegan hoy en las Ligas europeas. La selección mexicana, y supongo que para bien, está mayormente en Europa. Lo demás, es un cuadro basado en la Liga doméstica que se convierte en un equipo conformado por jugadores de reserva.

Hacer negocios no está mal. Lo que está mal es engañar y vestir a 22 futbolistas en los colores de Estados Unidos y de México y decir que estas son las selecciones de un “Clásico de la Concacaf”.

La necesidad de generar ingresos, de vender, se ha encontrado con un nuevo obstáculo en los “nuevos tiempos” que por fortuna vive el futbol y la selección mexicana.

david.m.faitelson@espn.com

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