El color de Faitelson

El futbolista mexicano…

Nos guste o no, esta es la realidad: El futuro de Javier Chicharito Hernández es difuso. Guillermo Ochoa no tiene equipo. Alan Pulido está metido en un lío legal con Tigres. La diferencia entre lo que el América quiere por Raúl Jiménez y lo que ofrece el Porto es insalvable, y Marco Fabián está ilusionado por una oferta que parece que camina y que podría caerse en cualquier momento.

No son preguntas las que necesita el futbol mexicano. Son respuestas, tajantes e inmediatas  que puedan explicar el por qué le cuesta tanto colocar y exportar futbolistas a las mejores Ligas del mundo.

Pueden existir varias hipótesis alrededor del mismo problema: vayamos haciendo de lado la mentalidad del futbolista mexicano que espero y creo se ha transformado positivamente en los últimos años.

Pongamos atención en la industria del futbol mexicano, en la mucha o poca capacidad que tiene para producir futbolistas a alta escala, en la manera en la cual el mercado doméstico consume a esos pocos o muchos jugadores que produce, en el nivel de calidad de los jugadores, en la manera en la cual ocurre el proceso de maduración de los elementos de 16, 17, 18 años para llegar a un nivel de profesionalismo.

Otros asuntos a tomar en cuenta: los entrenadores, los promotores, los dirigentes, los representantes, y hasta el número de jugadores extranjeros y ahora naturalizados que actúan en la Liga MX. La inflación los altos salarios que se pagan en México a futbolistas que solo han mostrado características de juego en este nivel de competencia.

Hay otra realidad, tajante y contundente: el futbolista mexicano no tiene fama de ser un buen futbolista en el mundo. Y la culpa no es totalmente de él, del jugador. Que esto no se entienda como un “ataque” directo para el futbolista mexicano.

El futbolista mexicano, el atleta mexicano tiene características únicas y grandiosas para practicar los deportes de alto rendimiento. Así como México goza de una gran fama en sus boxeadores, que tienen un estilo peculiar para mostrar sus atributos en el ring, o en su momento los marchistas que fueron parte de una gran escuela de caminata en México, los clavados, o el taekwondo, que alcanzó un gran desarrollo en nuestro país, en el futbol, en los futbolistas  no existe un sello distintivo que le signifique a un equipo inglés, alemán, español o italiano salir al mercado y pagar lo que sea por ese futbolista.

La culpa, según entiendo esto, ha sido de una industria que se ha preocupado más por hacer de esto un espectáculo muy productivo en lo económico olvidándose que la materia prima, la que realmente juega y compite y mantiene el negocio, es el futbolista.

Nos guste o no, la realidad es esta: el futbol mexicano no es famoso por los futbolistas que produce…

david.m.faitelson@espn.com

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