El color de Faitelson

El futbol de los “bostezos”

Atreverse a encender la televisión durante el último fin de semana en el futbol mexicano fue una invitación al bostezo.

Las canchas se alejaron de la esencia del juego: brindar espectáculo, ofrecer entretenimiento. Los partidos se cerraron al máximo, el ritmo descendió, hubo pocas emociones y casi nada que remarcar técnica o físicamente en un equipo o en cierto futbolista.

El futbol se aburrió de sí mismo en los campos mexicanos.

Es evidente que aún no entramos al tiempo o al periodo donde hay que congraciarse y conformarse con el bendito equilibrio que ofrece este futbol, un síntoma o una emoción que termina tapándolo todo, incluyendo las dudas que genera el nivel de la Liga MX. La crisis de algunos equipos populares también es un tema a considerar. Lo que hagan Chivas, Cruz Azul y Pumas tiene un impacto mediático y si a ello agregamos el hecho de que el líder general, el América, aún no logra una condición plena de su futbol, entonces entenderemos el por qué las canchas lucen tan vacías de diversión y esparcimiento.

No parece ser el tiempo apropiado para que el futbol mexicano se “relaje”. La falta de calidad en los futbolistas y en los equipos terminan ofreciéndonos escenarios desiertos de espectáculo mientras un mundo más pequeño, “afectado” por las nuevas tecnologías, le permite al aficionado cambiar el canal para sintonizar otro nivel de juego, de jugadores, de entrenadores y de escenarios. La competencia es cada día más cerrada. En tiempos no muy lejanos, el domingo del aficionado se basaba en elegir entre el futbol o el cine para satisfacer sus necesidades de distracción. Hoy, las ofertas dentro del futbol son inmensas.

El futbol mexicano también debe observar con una mirada seria y reservada a su vecino del norte. Históricamente, Estados Unidos ha exportado “grandes ligas” en deportes como el beisbol, el futbol americano o el baloncesto, pero la historia está cambiando: la MLS está creciendo cada vez más, está elevando su nivel de competencia, está trayendo más y mejores jugadores procedentes de las Ligas europeas, tiene magníficos y cómodos escenarios y cada día está más presente en la televisión estadunidense.

Encender la televisión fue casi un suplicio durante el fin de semana del futbol mexicano. Y es que en lugar de atraer emociones, lo único que hizo la Liga MX fue provocar largos y prolongados bostezos. 

 

david.m.faitelson@espn.com

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