El color de Faitelson

La final es tuya, solo tuya, Jesús…

No había nada, solo unas cuantas piedras y algunos arbustos sobre aquel paraje árido y estéril al final del valle, pero él parecía tener siempre la capacidad de ver lo que otros no alcanzábamos a percibir.

Su voz emocionada me relataba en aquel viejo helicóptero del gobierno del estado:  “aquí voy a poner los tres campos de futbol, el gimnasio por acá, la biblioteca por allá y las aulas estarán aquí, cerca de los vestidores”, me decía con una voz que más que un plan parecía transmitir una ilusión. Para mí era una tierra desértica, para él era un vergel futbolístico que convertiría en realidad.

Eran los sueños de un dirigente que impactaría en el nuevo siglo del futbol mexicano como un empresario ganador, capaz de llevar adelante los proyectos más inauditos y ambiciosos, desde una plataforma de lanzamiento pequeña, un equipo y una plaza que había deambulado casi siempre en la parte baja de la tabla, en las idas y venidas sin rumbo ni seguridad. Eso era el Pachuca cuando Jesús Martínez llegó a esa tierra. Poco había, un estadio a medio construir, un vestidor, muchas deudas y sin garantía para un porvenir. 

Y de la nada hizo todo. Convirtió al estadio en un escenario digno, transformó vestidores, cambió la explanada, construyó campos de entrenamiento e introdujo a la organización a terrenos de la mercadotecnia moderna que los tiempos exigían en el futbol. Cuatro años después de haber creado a la Promotora de Futbol de Pachuca, llegaron los éxitos en la cancha. Y más tarde, el crecimiento continuó con su Universidad del Futbol, un hotel, un centro de convenciones, un Salón de la Fama, sitios para  congresos y exposiciones.

Había algo que hacía diferente a Jesús Martínez.

Hoy, no solo posee uno de los grupos futbolísticos más poderosos del continente y quizá del mundo. Fue él quien firmó un contrato de derechos de tv con una empresa ajena al duopolio de la tv abierta en el futbol y fue él quien introdujo a la industria a un nuevo competidor: Carlos Slim, que puede ser, a corto plazo, el factor decisivo para acabar con los tiempos del poder y del control absoluto.

¿Críticas? La primera obedece a que al controlar dos o más equipos de futbol, está cayendo en el mismo fenómeno de ilegalidad que tuvieron otros. Otras versiones indican que tuvo siempre como aliado al gobierno y que gracias a esos dineros forjó la fortuna que hoy posee. Creo que Jesús Martínez es un hombre inteligente en ese sentido: los políticos se aprovecharon de él, él se aprovechó de los políticos y al final, el futbol también salió ganando. Nadie puede salir ileso cuando existen intereses de por medio.

La a final se juega en la cancha de los Martínez, con dos equipos que les pertenecen y bajo la tutela de un Grupo Pachuca que ha extendido un modelo de cómo se deben hacer las cosas para crecer en el futbol.

La final es tuya, solo tuya, Jesús. Lo mereces. Eres el empresario futbolístico mexicano más importante del nuevo siglo.

david.m.faitelson@espn.com

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