El color de Faitelson

Bajo la eterna sospecha…

Volvimos a una vieja tradición de los lunes en el futbol mexicano: tratar de justificar los triunfos del América.

Las dos victorias, cada uno de los seis puntos que ha coleccionado el América en el torneo han estado “manchados” -si no de “sangre”, que sería una exageración- por decisiones arbitrales, pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿Son errores involuntarios o son parte de la vieja creencia de que el arbitraje favorece al América?

Y no solo fue un contacto fuera del área que el árbitro decidió marcar dentro. Agréguele una rigorista expulsión que terminó por “sepultar” las intenciones del visitante y un claro penalti  que el silbante decidió no marcar contra el “poderoso” local. Las “profecías” del Tuca (Ricardo Ferretti) donde establece que el América juega con 12 se comprueban semana a semana.

Hay quienes creen, sin embargo, que lo del América solo es parte del reflejo mediático del problema. “No es contra el América”, dice el ex árbitro internacional Felipe Ramos Rizo, hoy especialista de arbitraje en ESPN. “El problema es la presión con la que trabajan los silbantes. No están listos para eso y termina afectándoles en su trabajo, pero lo del América, lo de favorecer al América solo ha sido una coincidencia”.

Lo que no es coincidencia y lo que no estamos inventando aquellos que creemos en otra hipótesis es la relación directa o indirecta que sostienen el América y el arbitraje en la historia del futbol mexicano. Una relación fincada y fomentada durante décadas aromatizada por los intereses, la industria y el juego. El América es el equipo del “poder” que representa al “poder”. El presidente de la FMF y el presidente de la Liga MX son también ejecutivos de la empresa que es dueña del América. ¿He dicho alguna mentira? Si las reglas, si la legalidad presenta un panorama endeble en el futbol mexicano, es fácil suponer que una cosa te conduce a la otra. ¿Qué tan cerca viven, respiran y cohabitan el arbitraje, los intereses y el América en el futbol mexicano?

No sé si el problema del arbitraje sea sencillo de resolver o no, pero yo empezaría por darle fuerza, independencia, personalidad y eso seguramente le ayudaría a los “hombres de negro” a tomar mejores y más claras decisiones en la cancha. Mientras eso no suceda, el futbol mexicano estará condenado a vivir eternamente bajo la sospecha de que algo turbio ocurre, de que los intereses y el arbitraje juegan a favor del poderoso. 

david.m.faitelson@espn.com

http://twitter.com/Faitelson_ESPN