El color de Faitelson

Una especie en extinción…

“Somos una especie en extinción”, me dice José Ramón mientras coloca la taza de café sobre la mesa. Me ve los ojos, frunce el ceño y agrega: “Lo que hay que hacer, Faitelson, es sobrevivir”.

Deben quedar algunos supervivientes que buscan oxígeno y agua de manera desesperada en una tierra que se los ha devorado. Irónicamente, justo en los días donde nuestros pueblos avanzaban hacia los nuevos tiempos de apertura y democracia, también se establecía un rumbo distinto en cuanto a la concepción del periodismo y lo que es peor, del periodismo deportivo. Y establezco esa diferencia con el “periodismo deportivo” porque al final del día somos profesionales que hablamos y opinamos de futbol, de algo tan trivial, tan lúdico, tan frívolo como el futbol.

Los periodistas deportivos están despareciendo. Por una u otra razón, se han convertido en una especie de sirvientes del sistema. De periodistas deportivos a “porristas deportivos”. En eso estamos terminando.

Lo increíble del tema es que en México, la situación obedece a un tema de negocios. El futbol es una poderosa industria, que genera millones y que es conducida por manos que además meten las manos en medios de comunicación. Esa peligrosa combinación provoca la metamorfosis de un hombre que comenzó como periodista deportivo y que terminó como fiel empleado de la “industria”. Y el otro fenómeno, que ocurre en naciones centroamericanas, podría ser más grave y sensible: los sentimientos se confunden. Se mezcla un falso nacionalismo con una selección de futbol. Los gobernantes que mantienen a sus pueblos en el oscurantismo utilizan al futbol como una herramienta para seguir mintiendo y todos caen en la trampa. Y entonces, cada vez que se externa, como periodista, un punto de vista sobre esa selección de futbol uno puede ser la víctima propicia para ser considerado un villano y hasta un traidor a la patria.

Sigue siendo asombroso que estemos hablando de futbol y solo de futbol. Que es una pasión, que debe unir, ayudar, provocar sentimientos, generar sueños, expectativas, servir de catarsis y nada más. No es un asunto de interés nacional, de vida o muerte o que defina el índice de pobreza o de analfabetismo de una nación. Es futbol, algo tan superficial y sutil como el futbol.

En México, es un tema de intereses. Hacia el sur, es un asunto de carencias y de mensajes equivocados. Lo que está claro es que nuestra sociedad latinoamericana, quiere cada vez más “porristas deportivos” y menos “periodistas deportivos”. 

david.m.faitelson@espn.com · twitter@Faitelson_ESPN