El color de Faitelson

“Los enemigos están en casa”

Recuerdo esta casi sabia frase de Guillermo Cañedo, aquel extraordinario directivo que tuvo el América y el futbol mexicano hace ya algunas décadas. Se la dijo al periodista José Ramón Fernández, justo en un momento álgido de alguna negociación que hoy no ni siquiera vale la pena recordar: “Tus enemigos están en casa”. Y el tiempo ha vuelto a justificar esas palabras, esta vez cuando hablamos del escabroso tema de las Chivas. “El enemigo está en casa”.

Por algunos momentos de la noche del sábado de gloria y cuando el domingo de resurrección estaba cerca, las Chivas rondaron el primer lugar de la tabla general en lo que supone ser una milagrosa recuperación de un equipo que hace algunas semanas deambulaba en la mediocridad y en la ignominia.

Contra todo y a pesar de todo, Chivas está de vuelta.

Chivas encontró la manera de tener orden, de generar futbol, de meter goles, de ganar partidos y de competir en el campo, y ello a pesar de que su entorno sigue arrojando facetas irregulares y situaciones anómalas.

Tercer lugar general, alejado del tema del descenso y en la final de la Copa MX. Si este no es un síntoma inequívoco de una recuperación, nada lo es.

Pero las contrariedades de Chivas llegan desde otro sitio. El desorden administrativo del que ha sido parte volvió a escena con una declaración del dueño donde acusaba a su directora general de situaciones anómalas en su gestión y anunciaba su retiro del puesto. El problema es que la directora general es también la esposa de Jorge Vergara. Los problemas de Chivas de cancha deben resolverse en la cancha. Los problemas de Chivas de oficina deben resolverse en la oficina y los problemas de Chivas de alcoba deben resolverse en la alcoba.

El punto más importante en esta transformación siguen siendo los hermanos De la Torre. Le han devuelto al Guadalajara el espíritu de un equipo que no mereció el sitio tan bajo en el que cayó. Mesura, trabajo, disciplina se cambiaron enseguida por la imagen caprichosa e irregular de una directriz que estaba conduciendo a la institución hacia la perdición absoluta.

Lo más importante es que Chivas está de vuelta. Contra todo y más allá de las traiciones internas, de los líos administrativos, de los caprichos, de la inestabilidad emocional de sus administradores. Como lo dijo Don Guillermo Cañedo: “Tus enemigos están en casa”. Y los de Chivas, están o estaban en casa. 

 

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