El color de Faitelson

La dimensión desconocida…

No es el América ni son los Tigres. Es la necesidad lo que ha generado un panorama diferente en el torneo mexicano. Una necesidad de la cual podemos aprender, desarrollar y cambiar.

Extraño y enigmático, pero el futbol mexicano tiene a tres equipos cuyo presupuesto de inicio parecía alcanzar únicamente para pelear con agonía y desesperación por mantener la categoría, en un escenario de Liguilla.

¿Son de aquí o son de allá? Nadie lo sabe con precisión. El Veracruz, al que algunos expertos consideraban sería el gran candidato al descenso, mantiene un impresionante paso invicto.

En menor escala ocurre algo similar con el Puebla, que ha tenido un repunte valioso desde la llegada el Profe José Guadalupe Cruz y hasta las Chivas, que tambaleándose, muestran otra forma futbolística y otra versión protagónica en la cancha. Si a ello agregamos lo que ha sido capaz de hacer la UdeG, vencer al América en el Azteca y superar a Tigres, en el Jalisco, es decir, batir a quienes son quizá los dos equipos de mayor presupuesto en el futbol mexicano, comprobaremos que la lucha en el descenso está en otra dimensión.

Las preguntas son: ¿Qué clase de argumentos o de sentidos se han apoderado de esos equipos para ofrecernos un torneo opuesto al que tenían presupuestado? ¿Puede ser la necesidad? ¿La competitividad? ¿El deseo de sobrevivir? ¿La presión? ¿La angustia? ¿La desesperación?

Al mismo tiempo en que muestra otra de sus muchas facetas irregulares y caprichosas, el torneo mexicano nos puede estar enviando una poderosa lección: la competencia y necesidad de competir genera siempre una mejoría en cualquier rubro de la vida.

Los equipos que pelean por no descender nos han dado un ejemplo y otra fórmula para hacer más atractivo el torneo. Hoy, que, según dicen, la estructura e infraestructura de los clubes en la División de Ascenso han crecido, por qué no promover una mayor participación en el tema del descenso y del ascenso. Tener dos equipos descendidos y otros dos promovidos puede ofrecernos una competencia más impactante en la cancha, puede traducirse a eventos donde equipos que no tenían para dar más ni en lo anímico ni en lo deportivo, terminan ofreciéndonos un atractivo panorama competitivo.

Mientras enciende o no el Ferrari de Matosas y mientras el Tuca envía señales poco  afortunadas desde el palco del Estadio Jalisco, son “otros”, desde una dimensión distinta, los que están dando la cara por el torneo mexicano.  

 

david.m.faitelson@espn.com

twitter@Faitelson_ESPN