El color de Faitelson

Un día común de Copas del Mundo…

Al final, después de tanta expectación, dudas y hasta cierto morbo, fue un “día normal” en la historia de las Copas del Mundo: ganó Alemania, ganó Brasil y los dos están en semifinales. ¿Hay algo de qué asombrarnos?

Y antes de pasar con los “actores secundarios”, y buscar qué hicieron mal Francia y Colombia, habrá que apuntar que el peso de las camisetas en los cuartos de final encuentra una determinación casi definitiva. Vencer a Brasil y a Alemania a esta altura es complicado “por no llamarle imposible”.

Alemania y Francia jugaron un típico duelo europeo de alto nivel y lo trataron de hacer bajo sus grandes condiciones. Había, sin embrago, un factor que terminó perjudicándole a ambos y perjudicando también, de paso, al espectáculo: el intenso calor. Alemania fue ordenado en su juego, casi no se equivocó, anotó su gol temprano  en una jugada a balón parado y punto. El equipo alemán volvió a ser ese “tanque”  implacable que le basta orden, ritmo y concentración para imponerse. Schweinsteiger  pone la pierna, Lahm endereza la jugada, Oezil le da cierta idea mientras Mueller y Klose entran a profundidad. Atrás, Hummels, que marcó el gol, y Mertesaker son dos torres mientras Neuer, el portero-líbero, es sinónimo de seguridad. Ésta es la Alemania de Loew y así, bajo estas condiciones, en ocasiones mezquinas con la historia futbolística alemana, puede llegar a la Final.

Brasil vivió, por momentos, sus mejores minutos. Con o sin el balón, ésta fue una mejor versión. Felipao decidió dejar en la banca Daniel Alves y salió con el veterano Maicon. Fernandinho hizo un trabajo fuerte y eficiente ante la ausencia de Luiz Gustavo. Y Brasil vivió de la gran consistencia de Oscar, del ímpetu infranqueable de sus centrales David Luiz y Thiago Silva, de los destellos de Neymar, de las equivocaciones de Hulk y de algún que otro intento que hizo Fred. Eso fue suficiente para alentar la esperanza de que Brasil puede competir por el título.

¿Y los rivales? Francia fue apenas una caricatura del equipo que robó suspiros en fase de grupos. Se “murió” de nada en el Maracaná, sin arriesgar, sin batirse a fondo. Una pena. Y Colombia salió  en estado de shock al Castelao. A sus jugadores jóvenes les pesó el marco de enfrentar a un cinco veces campeón del mundo. Colombia no estaba para más porque aunque su generación  futbolística es muy buena tiene que darle tiempo y espacio para madurar.

El viernes que presagiaba sorpresas, tormentas, angustias, dramatismo y hasta morbo, fue un día común de Copa del Mundo. Ganó Brasil, ganó Alemania. Y no pasa nada. El Mundial tiene un filtro poderoso en esta instancia.

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