El color de Faitelson

Hasta que la desgracia nos alcance...

Berlín, Alemania. Hoy llega Messi a esta ciudad, pero sobre la avenida Unta Den Linden, en la Parisser Platz y frente a la Puerta de Brandenburgo, el futbol sigue sucio y ensuciándose.

El peligro es que, finalmente, la desgracia alcance a la cancha. Y no estamos muy lejos de que eso suceda, luego que las últimas revelaciones del escándalo de FIFA revelan un pago a la Federación Irlandesa de Futbol para acallar las reclamaciones tras aquel gol con la mano de Thierry Henry que en 2009 significó la clasificación al Mundial de Sudáfrica. La cancha, la bendita y en apariencia pura cancha, empieza a maltratarse por el escándalo del FIFA-gate.

Y lo que sobran son preguntas: ¿la FIFA alteró alguna vez el resultado de un partido? ¿La FIFA pudo interferir en el trabajo de un árbitro? ¿La FIFA se metió con algún equipo, con algún jugador? ¿La FIFA tapó algún caso de doping? ¿Qué hizo la FIFA por y contra el juego para hacer prevalecer sus intereses?

Las investigaciones continúan. Las revelaciones, cada vez menos asombrosas, también. ¿Cuándo finalmente alcanzarán esos terribles temas a la cancha? ¿Cuándo afectarán directamente al futbol y a las consecuencias de un resultado, de su historia y de su credibilidad?

Las calles de Berlín esperan a sus grandes protagonistas. Barcelona y Juventus definirán mañana a quien deberemos considerar como el mejor equipo del mundo y entre la plantilla de jugadores prevalece un gran talento, algunos de ellos, pertenecientes a la clase más desarrollada en la historia del deporte: Messi, Pirlo, Xavi, Tévez, Neymar, Buffon, Suárez y Pogba. La parte más pura y transparente del juego saldrá a escena en medio de las grandes dudas generadas por quienes administran y han administrado a la industria los últimos 30 años.

Espero que la tormenta deje de serlo en el momento propicio y que, sin esconder ni reservarse nada, lastime lo menos posible los intereses de la cancha, la parte romántica del juego en la que seguimos creyendo y por la que seguimos suspirando. El futbol debe ser un motivo de inspiración y alegría para las futuras generaciones y no una acumulación de podredumbre provocada por aquellos que tenían y tienen el poder de este deporte.

La Puerta de Brandenburgo espera por ti, Messi. Ven, ábrela, hazla tuya y muéstranos el camino de la verdad, la nobleza y la integridad futbolística.  

 

david.m.faitelson@espn.com

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