El color de Faitelson

El deseo...

Tendría que ser mucho más sencillo de lo que parece: el futbolista quiere ganar, el dirigente quiere ganar y el aficionado quiere ganar. La diferencia radica o podría radicar en el método que cada “actor” piensa utilizar para lograr el objetivo de “ganar”. 

El “peligro”, sin embargo, está en otra parte...

Había pocos regalos y reconocimientos para el futbol mexicano bajo el árbol de la Navidad de 2013 y sí, en cambio, como ocurre siempre, un cúmulo  de esperanza y de ilusiones por los tiempos que vienen.

El aficionado, el futbolista y el dirigente, en el orden que usted prefiera, las tres “materias” o “ingredientes” necesarios para que este deporta exista y subsista  pudieron haber pedido el mismo deseo para el futbol mexicano. La diferencia podría ser la forma, la manera y hasta la conceptualización de ese deseo.

El futbolista confía en los músculos de su cuerpo. El dirigente saca siempre la calculadora y el aficionado cambia el pensamiento por un sueño. La comunión perfecta entre las tres “materias” no existe o existe solo en aquellos sistemas futbolísticos que han alcanzado la élite.

México no será campeón del mundo en 2014. Eso lo sabe el futbolista más desarrollado, el dirigente más pretencioso y el aficionado más pasional. El futbol mexicano tiene “su techo”, “su límite” y a partir de ahi puede y debe ilusionarse, pero  lo que es seguro es que a partir de una fecha próxima empezará a escuchar ideas vagas y difusas sobre sus alcances, alimentado por una industria voraz y urgida siempre de vender un producto. Y ahi nacerán y se extenderán las dudas y las mentiras.  El globo comenzará a inflarse y las expectativas a circundar valores exagerados. El peligro de siempre nos acechara otra vez: vendernos una idea falsa para aprovecharse de nuestros bolsillos y fomentar los intereses de aquellos que ganan esparciendo la falacia.

El deseo del futbol mexicano necesita tener coherencia y sentido. Los últimos acontecimientos nos invitan a reflexionar y a entender que ha existido un freno en el desarrollo competitivo de este futbol y que los “milagros” existen en la vida y también en la cancha, pero que no existe mejor forma de alentar esos “milagros” más que con el trabajo, la dedicación y el esfuerzo.

Mis deseos son los mejores para el futbol mexicano en los tiempos que vienen, pero sé y entiendo que entre un “deseo” y la “realidad” hay siempre una distancia respetable. 

http://twitter.com/Faitelson_ESPN