El color de Faitelson

La “democracia” de nuestro futbol…

La sonrisa de Justino Compeán, las aseveraciones de Jorge Vergara y hasta las insinuaciones del Presidente de México. La decisión fue tomada y punto.

Miguel Herrera no parece necesitar de ninguna sustentación legal o administrativa para “justificar” su permanencia como entrenador de la selección mexicana, pero el problema es que ha sido ratificado por todos los que aparentemente no tendrían que ver nada en esa decisión.

La realidad es que mientras transcurría el Mundial y mientras el funcionamiento y los resultados soplaban en la misma dirección que los de la selección mexicana, el verdadero y único dueño de la selección “levantó el pulgar” y autorizó la ratificación de Miguel Herrera hasta el Mundial de Rusia 2018.

¿Y la dichosa “asamblea de dueños”? ¿Dónde están o donde deben aparecer los clubes que son, en apariencia, quienes tienen la última palabra en las decisiones que competen a la selección mexicana? La “asamblea de dueños” volvió a servir de nada o de muy poco.

En un proceso apegado a orden y a democracia, en un futbol que se jacte de ser “civilizado”, primero se tendría que recibir el reporte escrito y verbal del entrenador nacional sobre lo que fue su gestión. Después, habría que sentarse para analizar los pros y contras de un proceso que resultó afectado y que por muy poco, le cuesta al futbol mexicano su participación en el Mundial. Después de tomar en cuenta todos esos temas, habría que consultar entre los 18 dueños si el presidente de la Federación, si los encargados técnicos de la selección mexicana y si el entrenador nacional deben continuar en sus puestos.

El futbol en México vive, como siempre, en una falsa democracia. Y aunque es verdad que se han ganado adeptos en algunas cuestiones, la realidad es que cuando se trata del control deportivo y económico de una selección nacional, son los mismos los que toman las decisiones.

Miguel Herrera ya fue ratificado como entrenador de México por el siguiente ciclo mundialista. Lo que habría que hacer es ofrecerle garantías para que finalmente no se vuelva a incurrir en el penoso trance por el que pasó el futbol mexicano en el proceso eliminatorio. Como siempre, hay mala memoria en el futbol o simplemente hay intenciones de levantar el tapete, echar ahí la basura y esconder las carencias en aras de mantener el negocio a flote. 

 

david.m.faitelson@espn.com

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