El color de Faitelson

¿La cuarta sinfonía de Beethoven?

Río de Janeiro, Brasil.- Fue Argentina como pudo ser Holanda, pero la pregunta de aquí al domingo es: ¿Puede realmente alguien hacer frente al portentoso, exacto, calculador y casi perfecto futbol alemán?

Holanda y Argentina lucharon hasta las últimas consecuencias en la Arena del Corinthians, pero ninguno de ellos, incluyendo al ganador, mostró las condiciones para poder hacer frente a lo que el futbol alemán ha establecido en este Mundial.

Como lo dicta su historia en las canchas, Alemania aprovechó los últimos años para reconstruirse. A partir de aquella aciaga noche en Lisboa en junio del 2004, cuando fue eliminado en la primera ronda de la Euro tras caer 2-1 ante la República Checa, el futbol alemán decidió que era el momento adecuado para transformar su estructura, trabajar mejor en la formación del futbolista y cambiar su Liga para hacerla más competitiva respecto al resto de las competiciones europeas. Jürgen Klinsmann, hoy entrenador de Estados Unidos y gran figura del futbol alemán, fue el primer eslabón y atrás de él, Joachim Löw, su auxiliar, un hombre de su confianza con el que se podría trabajar a futuro. Soportaron el “fracaso”, entre comillas, del Mundial del 2006 (tercer lugar en casa) y continuaron con su trabajo en camino a los éxitos que debían venir.

Y aquí, están, con la misma mentalidad de siempre, los jugadores, el equipo y el entrenador en el sitio adecuado. Una “máquina” que empieza con un portero seguro que es Manuel Neuer y que continúa con jugadores poderosos y habilidosos como Hummels, Lahm, Schweinsteiger, Özil, Khedira, Kroos, Müller y Klose. Alemania hace lo más práctico y necesario en el futbol: apoderarse del medio campo, toma el balón, busca pases precisos, rápidos y verticales y finalmente establece la condición ganadora. Puede ser tan armónico en su futbol como lo intentó el Bayern de Guardiola durante la última temporada europea o tan pragmático y esquematizado como indica la idiosincrasia del alemán.

Este poderoso equipo buscará el domingo en Maracaná su cuarto título del Mundo. Y Argentina no parece tener las condiciones para evitar que el futbol alemán, 24 años después de aquel Italia 90, regrese por el campeonato.

Alemania funciona como una sinfonía de Beethoven. ¿La cuarta sinfonía está a la vista?

david.m.faitelson@espn.com

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