El color de Faitelson

La confusión de los confundidos….

Podría ser tan sencillo como decir: El América puede, pero no quiere y Chivas quiere, pero no puede.

Aunque, a decir verdad, es un hecho que lo que sucede en cada uno de los equipos más populares del futbol mexicano es mucho más profundo, complejo y delicado que eso. Hay, sin embargo, un término o mejor dicho un fenómeno que podría sintetizar lo que está ocurriendo en los dos clubes: la confusión. De alguna manera u otra, lo que reina en el América y en las Chivas es la confusión.

En el América, hay una confusión permanente. Y ya no se trata del proceso y del acoplamiento de un entrenador a otro. Se trata de entender que Antonio Mohamed es el entrenador del América. Con sus virtudes, con sus defectos, con su estilo o sin él, el Turco es quien delimita cómo va a jugar este América.

Y en Chivas, hay otra clase de confusión. Los milagros no existen en el futbol. El proceso de recuperación del Guadalajara va en camino, avanzando, pero ello no significa que tendrá la capacidad inmediata de responder y de competir por el campeonato. Chivas está mejor que hace algunos meses, tiene orden, sabe lo que quiere y sin embargo, sufre para sacar resultados y juega muy alejado de los principios e ideales futbolísticos de la casa.

Entendamos bien las nuevas condiciones del juego.

En el América no hay tiempo para arrepentirse. El paso está dado. El equipo tiene un nuevo orden de ideas. El técnico se llama Mohamed. Miguel Herrera no está hoy más en el equipo. Y el América va a jugar de acuerdo con las características de su entrenador. Puede ser tan ofensivo y tan espectacular como lo pretenda Mohamed. Y tan defensivo y reservado como lo quiera el propio Turco.

Y lo de Chivas depende de la calma y del futuro. José Luis Real sabe que este Guadalajara apenas y puede obtener resultados como el del domingo, cuando apuradamente venció a la “reserva” del León. El tiempo podría ser la respuesta en Chivas: Real debe seguir apostando por los jóvenes, por las fuerzas básicas, por jugadores que hoy no son la solución pero que mañana podrían serlo. En Chivas hay darle ese tiempo al propio tiempo y soportar la impotencia del aficionado y la amargura de las críticas.

El América puede y no quiere. Chivas quiere y no puede. Y la realidad es que los dos viven confundidos en la cancha y atrayendo gestos y gritos desesperados en su entorno.  

david.m.faitelson@espn.com

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