El color de Faitelson

La confusión del América

Los ojos de Antonio Mohamed denotaban algo más que frustración el viernes por la noche en el Estadio Caliente de Tijuana.

Había algo más preocupante que una derrota en la fecha 2 en la siempre difícil cancha de los Xolos. Había una carga de confusión en el plantel que al Turco le preocupaba más que cualquier otra cosa.

El “extraño” relevo de entrenadores, de estilos futbolísticos y de personalidad pudo haber provocado un desorden de ideas en el América. El América no sabe si debe darle continuidad a los pensamientos de Miguel Herrera o debe desprenderse de ellos de tajo para darle cabida a lo que pregona Antonio Mohamed. Y hasta cierto punto la situación parece normal por la transición y anormal porque obedece a un cambio que no llegó a partir de los malos resultados o de una crisis. El América está buscando respuestas en una de las mejores épocas del club.

Mohamed está ocupado y preocupado en que el equipo entienda su idea futbolística y al mismo tiempo en tratar de desaparecer los rasgos que Herrera estableció con profundidad y gran éxito que en los últimos meses. Para tratar de entenderlo bien: Mohamed está tratando de “curar” a un “enfermo” que no está “enfermo”. Y en esa transición y confusión, el América trata de sobrevivir.

Otra escena clara de lo que podría estar ocurriendo en el América sucedió al minuto 70 del partido en Tijuana, cuando el “rostro” más visible y contundente de la era del Piojo, Miguel Layún, abatido y frustrado, se recostó sobre la banca mientras Luis Ángel Mendoza tomaba su lugar en el campo de juego y el América pasaba de su tradicional línea de cinco a jugar con cuatro en el fondo. Mohamed estaba buscando sus propias condiciones y alternativas de juego.

Ricardo Peláez se despedía ayer del personal en los campos de Coapa y el América anunciaba que tiene una nueva política en cuanto a las entrevistas que dan los jugadores y el entrenador, al tiempo en que Rubens Sambueza aceptaba que el técnico le ha dicho que si sigue teniendo demasiado “roce” con los árbitros se hará acreedor a una multa. Las cosas están cambiando en el América porque finalmente Miguel Herrera ya es historia y la personalidad de Mohamed no cabe en el mismo cuarto que el recuerdo del Piojo. O es uno o es otro. Veremos qué tanto dura y afecta ese proceso de transición y de confusión.   

david.m.faitelson@espn.com

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