El color de Faitelson

A la caza del América…

Mucho más temprano de lo que imaginábamos, el torneo de futbol en México ha vuelto a establecer las condiciones de “la batalla”. Y el enigma, el acertijo, la esencia misma del juego no puede llamarse de otra manera: ¿Quién y cómo puede frenar al América?

Los parajes irregulares del campeonato mexicano dejan siempre muchos temas sin resolver y la famosa premisa de que una vez llegando a la Liguilla, el torneo vuelve a empezar y cualquier cosa puede suceder. El mejor ejemplo lo acaba de poner el León en el torneo anterior. El campeón se clasificó con una campaña muy sombría y sorprendió en la fase final para ceñirse su segunda corona consecutiva. Podemos vivir con esa historia y también podemos tomar en cuenta que la distancia, si bien no futbolística, en cuanto a números, a la estadística real e irrefutable señala que el América es amo y señor del torneo y que es el gran avocado para ganar el campeonato.

El problema para aquellos que persiguen al América es que el cuadro de Mohamed se ha transformado en un “equipo frío”, que si bien transmite poco, también se equivoca poco y que al final termina irradiando confianza en sus futbolistas, en sus aficionados y en sus publicistas. El América es un equipo práctico, seguro.

Pero no hagamos un escándalo de ello: desde que rueda el balón en México, el América es un candidato natural al título, llegando como lo hace ahora o incluso con menos eficacia. El verdadero reto americanista comienza cuando suena el silbatazo inicial de los cuartos de final.

La mediocridad de equipos que están a la par del América en el tema mediático y pasional no ayuda demasiado, pero ello no quiere decir que Toluca, Tigres y Monterrey, que han demostrado cierta valía y condiciones, no puedan terminar siendo un peligro para el América.

Los torneos en México, a diferencia de otros en Sudamérica o Europa, no suelen ganarse de punta a punta. Para ello, hemos inventado hasta un estigma, una “maldición”, que destaca que “el líder general” no termina siendo el campeón.

Y si el América quiere rivales, seguro que los tendrá. El equipo de Cardozo, el del Tuca, el de Carlos Barra o el de Tomás Boy, puede, en un juego a “matar o morir”, terminar siendo el “héroe de la película”. Y si no son ellos, podría ser hasta el propio América, siendo víctima de un “club” que siempre termina por establecer sus condiciones en el panorama futbolístico mexicano: el famoso y muchas veces invencible “Club Atlético de la irregularidad”.

david.m.faitelson@espn.com

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