El color de Faitelson

¿Un campeón mediocre?


El más grande de los miedos del futbol mexicano debe ser que un mediocre termine siendo el campeón.

Dentro de la propia irregularidad de la Liga y de su accionar, los últimos campeones mostraron ciertas características en su funcionamiento que le dieron otro sentido al juego y a la competencia. Así, en la última época, parecieron hacerlo el América, el León, el Toluca, el Santos, el Monterrey o el propio Cruz Azul. Dentro de la marcada anormalidad del torneo, esos campeones y hasta subcampeones supieron enaltecer el juego y darle el brillo necesario a su corona. Fueron dignos de lo que presumieron y lograron.

Los síntomas de hoy indican hacia un sendero mucho más peligroso.

Cuando faltan solo seis puntos por disputarse para el final del campeonato regular, hay 13 equipos con menos del cincuenta por ciento de productividad en la lucha por conseguir boletos para la Liguilla. Los dos conjuntos de mayor regularidad y de mayor rendimiento -Cruz Azul y Toluca- también, por momentos, se han contagiado de la incertidumbre. El campeón vigente, el León, está ocupado en la Copa Libertadores y lo mismo con un animador clásico de los últimos certámenes como el Santos, mientras que el América, un equipo que alcanzó el cielo y las estrellas en los últimos dos años, vive ahora en la confusión permanente.

A toda esta situación, yo agregaría un dato más: un equipo como el Atlante, un tradicional desarrollador de futbolistas y de entrenadores, generador, además, de una corriente futbolística como el “Lavolpismo”, está virtualmente descendido y en riesgo de desaparecer como franquicia y nombre futbolístico.

Llegó el momento de sentarse en la mesa y preguntarnos qué tipo de reformas, de cambios, de reglas tendrían que transformarse o adecuarse para que el futbol mexicano se alejara lo más posible de una faceta mediocre y se acercara a una más competitiva que terminara beneficiando a todos, pero sobre todo a aquellos que compran un boleto para el estadio o que encienden la televisión buscando un entretenimiento.

Por ahora, hay mucho riesgo y cierto temor de que dentro de tanta confusión e irregularidad, el que levante la Copa sea un mediocre.

david.m.faitelson@espn.com

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