El color de Faitelson

Un atleta de espíritu y corazón…

Cuando se trata de perseguir la pelota hasta el fondo de la cancha y pegarle de revés, no lo hace ni con los músculos de los brazos ni con el de sus poderosas piernas, lo hace con un solo musculo: el corazón.

Buscar o hurgar para encontrar al deportista más destacado del año que termina hoy puede convertirse en una tarea complicada teniendo en cuenta que no fue un año de Mundial o de Juegos Olímpicos, pero nombres, hazañas, momentos que perduraran en la historia  siempre hay y algunos de esos personajes se adecuan en características y en espíritu a los deportistas de la vieja guardia.

El basquetbolista Lebron James, el atleta de pista Usain Bolt, el futbolista Cristiano Ronaldo, el piloto de Fórmula-1 Sebastian Vettel y el tenista Rafael Nadal levantan la mano en un 2013 que para ellos volvió a significarse en gloria. Lebron se distinguió como un basquetbolista dominante en una Liga de gran respeto como la NBA; Bolt se ratificó como el hombre más rápido del planeta en los campeonatos mundiales de atletismo. Ronaldo volvió a ser el futbolista que marcaba un estilo de contundencia único sobre la cancha. Vettel monopolizó a la máxima categoría del automovilismo deportivo por cuarto año consecutivo. Pero si tengo que quedarme con uno es con Rafael Nadal.

El español regresó después de muchas lesiones en la rodilla izquierda y cuando los médicos y los especialistas  le presagiaban un futuro nada promisorio para volver al mejor nivel tenístico. Ganó 10 títulos, dos Grand Slams (su octavo Roland Garros y segundo US Open). Igualó la marca de cinco trofeo ATP Wolrd Tour Masters 1000 y venció en un  duelo de época al serbio Novak Djokovic que era el número uno del mundo. Lo más importante de Nadal estuvo en otro sitio. En su corazón y en su poder mental.

david.m.faitelson@espn.com

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