El color de Faitelson

“El anticristo” americanista…

Era mediados de noviembre del año 2003. Habían pasado pocos días de aquella épica goleada de 6-0 en La Bombonera y a él se le escapó, titubeó, pero finalmente lo dijo.

En sus inmaculadas jornadas de todopoderoso del área, José Saturnino Cardozo no solía distinguir a quién le hacía daño: “Yo metía el gol. Salía corriendo a festejar y luego me olvidaba de quién era el rival. No tenía importancia para mí”. Pero había una excepción, había un equipo al que Cardozo disfrutaba provocándole daño y dolor y ese era justamente el América.

Hay buenas y malas noticias para el campeón. Las buenas para el América son que Cardozo no está más en el área, en un sitio donde siempre encontró la manera de perjudicarles. Las malas noticias para el América son que Cardozo sigue ahí, su imagen, su espíritu y su futbol se ven reflejados hoy en el Deportivo Toluca.

Una estadística en Liguillas de torneos cortos lo dice todo: El Toluca le ha ganado siete partidos al América por solo tres derrotas y dos empates.

Cardozo entiende bien su papel desde la banca y el primer mensaje que envía lo obtiene desde uno de sus grandes “enemigos” (Ricardo el Tuca Ferretti) declarando que está preocupado por lo que pueda hacer o dejar de hacer el árbitro en la series de semifinales. Miguel Herrera cae en la trampa y le llama “verde”, imberbe, novato. El antiguo “9” logró trasladar el duelo de la cancha, donde el América fue, evidentemente, mejor durante el torneo, a las bancas, donde la personalidad de Cardozo puede, en un momento dado, equilibrar y competir con la de Herrera.

El juego está por todas partes. Estará a partir de esta noche en una Bombonera que no se guarda nada cuando el América los visita, en un equipo de futbol amenazante y amenazador con 37 goles en lo que va del semestre. En un América que mostró un semblante anémico en la ronda de los cuartos de final y en el morbo de un arbitraje que históricamente ha “trabajado” en favor de la causa amarilla en esta fase de Liguilla (y el que mejor lo sabe es Miguel Herrera). El juego está por todas partes: está en el morbo de saber si el América tiene otra vez pasta de campeón,  está en la despedida del Piojo como entrenador americanista y está en el irrefutable hecho de que José Saturnino Cardozo sabe, y además le gusta, hacerle daño al América.  

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