El color de Faitelson

¿Un “amor” que se extingue?

Y algunos dirán que jamás fue amor, amor real, que siempre hubo un interés, un deseo oculto, una manera de explotarse. De ellos, por el mercado y el dinero que se mueve en México y de México, por el futbol, el fogueo, la competencia y la pasión que se respira en las canchas sudamericanas. Sea como sea, la relación empezó, se formalizó, creció y hoy, parece lista para “ahogarse”.

El amor y los sueños que el futbol mexicano tenía hace 20 años hacia el futbol del sur del continente parecen haberse desvanecido con el paso del tiempo. Ni la Copa América para la selección, ni la Copa Libertadores para los clubes significa hoy la gran oportunidad de crecimiento.

Tras escuchar al entrenador nacional y al presidente de la Federación Mexicana de Futbol no hay una pizca de duda: México se dispone a tirar por la borda la Copa América del 2015, lo cual no deja de ser un sacrilegio.

Justino Compeán ha ratificado que el mayor compromiso del futbol mexicano es para con el área a la que pertenece según la FIFA: la Concacaf. Y la Concacaf se ha asegurado de “atar” a México a ese compromiso. Hace un par de años, lo hizo por la vía brusca: A la Copa Oro vas con tu equipo principal y a la Copa América con uno de carácter Sub 23. Esta vez, ni siquiera necesitó de amenazas. Ahora la Copa Oro reparte medio boleto a para la Confederaciones y ello a México le interesa por temas televisivos y mercadológicos.

El sueño de competir y de meterse a la pasión de la Copa Libertadores también ha ido desdeñándose. La irrupción que lograron en su momento Cruz Azul, América y Chivas, se han convertido en meros acercamientos.

La Concacaf también ha hecho su labor colocando a su Copa de Campeones como un suculento aliciente que te otorga la llave para el Mundial de Clubes que avala la FIFA. Primero fue el sacrificio de la Sudamericana (torneo que alguna vez ganó el Pachuca) y luego ha sido, poco a poco, la Libertadores, pero el deseo de destacar en el nivel sudamericano ha caído paulatinamente.

Entiendo que el interés de Conmebol persiste por un asunto de dinero, de mercado, de televisión, pero la pregunta es si el interés del futbol mexicano por el futbol sudamericano sigue siendo real. Llegó el momento de replantearse esa situación porque no deja de ser una pena que México se dé el lujo de sacrificar un torneo como la Copa América en aras de quedar bien con la parte económica que propone la Copa Oro.

david.m.faitelson@espn.com

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