El color de Faitelson

Con eso, por ahora, nos alcanza…

Incluso el lunes, tras dos golazos, un primer tiempo intenso y bien jugado, otra fisonomía y compromiso de los futbolistas, un estadio lleno y eufórico, Chivas pareció tener que salir a justificar su triunfo.

Chivas ganó y punto. Y lo hizo con algunos de los elementos que podrían garantizarle no solo su permanencia como equipo de Primera División, sino también como un equipo que encuentre el método para regularizar su situación en la tabla y volver a lo sitios que históricamente le corresponden. Ese es el camino, no hay otro para Chivas.

Cada quien hizo lo que tenía que hacer y Chivas sonrió de pronto en su precaria vida. Tras asistir a un entrenamiento y contarles la verdad a sus futbolistas, tratar de despejar las dudas sobre los rumores alrededor del club, Jorge Vergara desapareció del horizonte y tomó el sitio que le correspondía. Néstor de la Torre planteó la necesidad de sacrificar en lo económico para tratar de atraer y lo más destacable aún, convencer al público del importante partido, el momento de la temporada y lo trascendente que es que sigan con ellos. En la cancha, el Chepo tomó decisiones y riesgos y el equipo corrió, luchó, se entregó y hasta mostró aptitudes técnicas y mentales durante 45 minutos memorables para lo que ha sido el pasado más reciente de este Guadalajara. Los dos goles, maravillosas y más aún cuando surgieron de la inspiración de dos futbolistas como Marco Fabián de la Mora y Ángel Reyna que parecen esenciales para que Chivas deje atrás su época de penumbra.

No busquemos por otros lados. El arbitraje se equivocó como se equivoca en otros partidos del futbol mexicano, pero al final, en el recuento de los noventa minutos, Chivas merecía más que Pumas y por eso se llevó los valiosos tres puntos.

Le quedan 15 finales por delante a este Guadalajara. Un resultado no puede tapar sus notables carencias, pero puede y debe ayudar a zanjar el camino que le de otro panorama a la vida de este Chivas.

En la vorágine de un campeonato, en la pasión que significan los colores, la identidad y las rivalidades, a veces uno no lo llega a entender. Pero para todo el futbol mexicano, es bueno que Chivas deje la época de carencias y sinsabores. Un Chivas sano, fuerte, poderoso y ganador le puede terminar ofreciendo un panorama distinto al futbol mexicano. Así que, al menos por este lunes, no rebusquemos justificaciones o pretextos: Chivas ganó y punto. Con eso, por ahora, nos alcanza…

 

david.m.faitelson@espn.com

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