El color de Faitelson

¿Vuelta a la hoja…?

A la mañana siguiente, el único paliativo para México es que en la cancha fue, ligeramente, mejor que Costa Rica.

Y a partir de ahí, a darle vuelta a la hoja. Sigue Panamá con recuerdos “frescos” de la pasada Copa Oro, con un futbol que indudablemente ha mejorado en los últimos tiempos y el equipo tendrá que poner mucha atención antes de pensar en una hipotética final ante Estados Unidos.

Sin alcanzar todavía el nivel que requiere, México tuvo sus mejores minutos de la Copa Oro el domingo en Nueva York. El equipo encontró orden en la defensa, pudo controlar el partido cuando se necesitó hacerlo y contó con la profundidad necesaria para generar opciones de gol que ni Carlos Vela ni Oribe Peralta pudieron aprovechar. México fue mejor que Costa Rica y esa es su carta de presentación para el choque de semifinales en Atlanta.

Miguel Herrera ha tranquilizado su entorno. Se le nota más precavido en las conferencias de prensa, ha dejado de aparecer tanto en las redes sociales y el domingo fue parco en sus declaraciones sobre la polémica jugada que determinó el desenlace del juego. Los jugadores, por su parte, han encontrado el modo de unirse. El pretexto, aparentemente, fue una nota periodística que no les gustó y a partir de ahí han cerrado filas para no hablar con los medios de comunicación.

No hay que olvidar que México está afrontando y encontrando dificultades dentro de un área y de un nivel que hace no mucho dominaban a placer. Ocurrió en las pasadas eliminatorias mundialistas para Brasil 2014 y está volviendo a suceder en esta Copa Oro. El refugio más común es afirmar que los rivales han mejorado y que han recortado la distancia, pero también obliga a México a realizar un análisis sobre lo que ha hecho, no ha hecho y lo que ha deshecho en las última época, sobre sus generaciones, sus futbolistas, sus entrenadores, su Liga, las selecciones menores y mucho más. Si no existe la capacidad de analizar el fenómeno y tomar las medidas para combatirlo, el futuro podría ser aun más complicado. No se trata solo de decir:” “Jugamos bien, jugamos mal. Nos faltó el gol”. Se trata de aceptar que México no tiene el predominio que tenía antes sobre sus rivales.

No podemos tapar ni esconder la realidad: O los demás han crecido, o México ha retrocedido o es una combinación de ambas cosas, pero cada tiempo que pasa, a la selección mexicana la cuesta más trabajo competir y obtener resultados en su propia área futbolística.  

 

david.m.faitelson@espn.com

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